OPINIÓN
Ademar a escena
DESPUÉS de dos meses de vacaciones Ademar ha empezado a trabajar preparando la temporada próxima. Una temporada con compromisos tan importantes como su presencia en la máxima competición del balonmano europeo, intentar estar nuevamente entre lo mejores de la Liga Asobal, intentar objetivos tan difíciles como llevar a sus vitrinas el trofeo de una competición importante. Un calendario denso, difícil, complicado. Porque estar arriba cada vez se hace más difícil; los equipos se refuerzan considerablemente apoyados de manera singular, por marcas e instituciones que ven una compensación importantísima en el capítulo publicitario. Así, la voracidad del Ciudad Real parece insaciable con fichajes de excelentes jugadores capaces de desplazar, en bajas y cesiones, a nombres sonoros nacionales y extranjeros. En este capítulo Ademar hace lo que puede, intentando compensar, con buen tino en las elecciones, lo que no puede alcanzar por sus limitaciones presupuestarias. Una temporada más, a tratar de estar entre los mejores, con el trabajo y una dirección como herramientas fundamentales. Conservando la columna vertebral de la plantilla, ha inyectado savia nueva en el sólido tronco, con ramas que sustituyen con ventaja a las pasadas por el mandamiento de la renovación. Se fueron Torrego, Cartón, Marne y Espigol, y han llegado Jorge Martínez, Uros Norman, Roberto García y el internacional yugoslavo Marko Curuvija. Un portero, un central -carencia acusada en la temporada anterior- un extremo derecha, (que puede jugar perfectamente de lateral), y un extremo izquierda para completar, con Juanín, un dúo de auténtica categoría. En el momento de la partida el conjunto parece haberse reforzado notablemente con las nuevas incorporaciones. Dos jugadores por puesto, garantía para afrontar el elevado número de partidos que esperan durante la temporada. El comienzo de los entrenamientos ha experimentado un ligero adelanto para acudir a jugar, en Alemania, un torneo internacional con la participación de equipos de primera fila, entre ellos el francés Montpellier, campeón de la última Copa de Europa, quien por cierto, será rival en la primera fase eliminatoria de la misma competición en la próxima edición del torneo. Excelente piedra de contraste para probar y comprobar posibilidades con visión de futuro, por más que sea muy pronto para sacar conclusiones definitivas. Con Manolo Cadenas e Isidoro Martínez como técnicos responsables de llevar el barco al mejor de los puertos, manejando con la pericia, intensidad y sapiencia, ya sobradamente demostradas, el timón de la nave. Ilusión, esperanza que deriva en confianza porque se ha trabajado bien, en muchas ocasiones contra viento y mareas, poco o nada favorables, se inician una nueva singladura. No les va a faltar el apoyo total, decidido de los aficionados, que ya son legión, lo demás, el tiempo y las circunstancias serán testigos y factores determinantes de la nueva navegación.