Diario de León

Un gol madrugador de Ronaldo otorga una victoria fácil al Madrid frente al Atlético (2-0)

Los de Queiroz manejaron el partido a su antojo tras sacar los colores a la zaga del Atlético

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Ignacio Tylko - madrid
León

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El Real Madrid resolvió con suma facilidad un derbi que se presagiaba equilibrado, pero lo rompió Ronaldo a la primera. Gracias a ese gol tan madrugador que pilló dormido al Atlético, los blancos vivieron felices al contragolpe frente a un rival digno, pero desarmado atrás y sin remate arriba. Raúl, que volvió e ejercer de Raúl frente a los rojiblancos, que esperan las recuperaciones de Contra y García Calvo como agua de mayo, sentenció a falta de aproximadamente una hora. El Madrid, más atento y concentrado que en citas precedentes, vuelve a ser líder y sin desgastarse demasiado pensando en el Barcelona. Ganó con tanta comodidad que hasta Queiroz pudo dar minutos de descanso a Raúl y Ronaldo. En apenas trece segundos, en la primera jugada de la noche, Ronaldo desnudó todas las miserias defensivas del distraído Atlético y rompió el partido. En una internada letal, el astro brasileño sacó los colores a De los Santos, desarbolado como único medio centro, y al central Simeone, a quien sólo le queda carácter. Simeone, muy lento Sobre todo, le falta velocidad, algo primordial si se quiere frenar a Ronaldo. Por ahí, resolvió el derbi el Madrid. Cuando el Atlético trataba de sobreponerse a semejante mazazo y dominaba territorialmente, enganchado sobre todo a Torres, el segundo zarpazo del Madrid le destrozó. Un gran y larguísimo envío de Beckham y un inteligente testarazo de Raúl, el mismo que acumulaba dos partidos consecutivos sin tirar a puerta pero que siempre emerge ante el Atlético. De nuevo, el entramado defensivo del Atlético quedó hecho añicos, ridiculizado. Era una jugada de manual y los colchoneros se suicidaron. Adelantaron la zaga y no presionaron al poseedor del balón, algo más imperdonable aún si es Beckham el dueño del esférico. Y la media salida de Burgos, lamentable, más propia de un ex guardameta que de un internacional argentino. Con todo a su favor, por momentos el Madrid se recreó y bailó al eterno rival con un sinfín de toques en el centro. Luego, fue feliz de nuevo dejándole el campo entero al Atlético. Pero el dominio de los del Manzanares era ficticio, estéril. No rompían por banda y sólo tenían a Torres, un gran Torres en todo menos en lo fundamental, la suerte final. El ariete internacional rompió en más de una ocasión a Raúl Bravo y Pavón, pero después perdonó. Sin historia El partido decayó en la reanudación. El Madrid manejó la situación a su antojo y el Atlético se fue definitivamente del partido por culpa de su impotencia y tradicional victimismo. Incapaz de inquietar al rival, los rojiblancos se perdieron en protestas absurdas a un árbitro que quiso ser demasiado protagonista en jugadas sin trascendencia. Ronaldo y Raúl, el mejor Raúl de la temporada, gozaron de dos ocasiones pintiparadas, pero se estrellaron contra la madera. El Atlético se animó con las incorporaciones de Paunovic y Rodrigo, pero continuó siendo un coladero atrás. El brasileño, en un gran envió de Ibagaza, pudo dar emoción a la media hora final. Pero Casillas no es el «Mono» y el balón no llegó a la red. RONALDO resolvió en la primera jugada. A Fernando Torres a pesar de su espléndida primera parte, le falló la definición. El rojiblanco, que brilló con su movilidad y desmarque ante la defensa madridista, no culminó su gran ocasión en el minuto 33, cuando después de irse en velocidad de Pavón y Raúl Bravo remató rozando el palo. Torres iba ya muy forzado, pero Ronaldo probablemente no habría perdonado ahí. Ronaldo, que llevó al Madrid a conquistar la pasada Liga y en la presente ya suma 11 goles y ha sido una de las claves del liderato blanco, no precisa del sacrificio que necesita Torres para ayudar a ganar a su equipo. Porque el Niño tuvo que buscar los huecos y pegarse con los defensas para intentar reducir la diferencia en el marcador gracias a la efectividad de los locales. A Ronaldo le bastó una galopada tras el pitido inicial para llevarse por delante a la defensa y superar como es habitual en él al portero rival. Tuvo el brasileño otra gran oportunidad a la media hora cuando se marchó con velocidad y regate de Simeone, aunque esta vez su disparo pegó en un contrario. Torres se sintió herido tras el tempranero gol e inmediatamente después realizó dos magníficas internadas consecutivas en el área de Casillas que no encontraron rematador. Al Atlético le faltó sobre todo eso, remate. Algo que le sobra al Madrid, y sobre todo, a Ronaldo. El Niño fue a menos con el paso de los minutos. El Madrid no necesitó que acabase el partido Ronaldo, despedido con una merecida ovación. Uno mata y otro amaga. Es la historia del Real y del Atlético. De Ronaldo y de Torres.

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