Diario de León

SIN AFANES POLÉMICOS

Rectificando y ratificando

Publicado por
MARTÍN
León

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RECTIFICAR ES un verbo muy indicado para cambiar el curso de las cosas. Rectificando es un gerundio excelente cuando se logra plasmar en realidad en todas las cosas, en todos los eventos de la vida. Por ello, también en el ancho campo deportivo. Y Baloncesto León ha sabido rectificar, de una forma clara, rotunda, en la ocasión propicia que se le presentó ante el Menorca, uno de los rivales calificados para disputar uno de los cuatro primeros lugares de la clasificación. Excelente victoria y gran paso adelante en la tabla situándose ya en la frontera misma de los cuatro primeros. Ahora hay que seguir por el buen camino tomado después de varios tropezones, confirmar la mejoría con una victoria que parece teóricamente fácil, ya que el desplazamiento próximo lo hará a la cancha del colista de la clasificación. Conjugar el gerundio del sugestivo verbo rectificar, toca ahora a la Cultural el domingo en el nuevo Amilivia. Aquí el rival, (por seguir la corriente teórica en el vaticinio) es teóricamente difícil. Nada más, y nada menos que el Mirandés, equipo revelación del grupo que desde la tercera, en que se encontraba, ha saltado sorprendentemente a los primeros lugares de la clasificación, luchando por estar entre los primeros. Partido difícil, auténtica prueba del algodón para la Cultural y para su técnico Aguiar. Aunque no excesivo tiempo, si ha tenido suficiente para conocer los mimbres con que cuenta para hacer el cesto deseado. A Ademar le toca conjugar el gerundio del verbo contrario a rectificar, ratificar. Y se pide al equipo aque ratifique la extraordinaria actuación firmada en Barcelona, nada más y nada menos que en su Palacio. El rival y el Teucro quien en los primeros compases de la Liga proporcionó el primer revés, cuando después de haber logrado un empate en el Palacio de Deportes ante el Barcelona, procuró la primera inesperada derrota a los ademaristas, tal vez porque acudieron al evento excesivamente confiados, o porque acusaron el palizón que se habían dado para hacer tablas con el Barcelona. Por eso alertamos sobre los efectos negativos que tiene la confianza, (donde se esconde siempre el peligro), y de lo malo que es navegar por las nubes de la utopía en el barco de la exhibición hecha ocho días antes. No va a ser fácil conservar en el futuro el formidable segundo lugar de la tabla, al que se ha subido el equipo. Hay que caminar. Siempre con los pies en el suelo, lo que supone caminar con los zapatos calzados en el Palacio barcelonés. Con ese caminar firme y ese calzado todo podrá conseguirse por añadidura.

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