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Un diestro para todo menos a la hora de empuñar el palo
El norteamericano brilló como aficionado aunque la aparición de Woods frenó su camino en profesionales; ahora rompe el maleficio de un golfista que aprendió a jugar de su progenitor
Si usted tiene la suerte de toparse con el estadounidense Phil Mickelson, de 33 años, y extenderle la mano para felicitarle, éste le devolverá el gesto y le firmará un autógrafo con la mano derecha, pues la zurda sólo la usa para jugar al golf desde que agarrara un palo por primera vez a la corta edad de 18 meses. La contradicción de Mickelson en su exclusivo manejo de los palos sobre el lado izquierdo sólo tiene una explicación: cuando era pequeño se fijaba en los golpes de su padre, y como lo hacía de frente le imitaba usando la mano izquierda como principal y ejecutora. La carrera de Mickelson, desde que comenzara a tomarse en serio este deporte, fue meteórica. Como jugador aficionado baste recordar que es el último golfista de esta condición que ha ganado un torneo del PGA Tour, el Northern Telekom Open en 1991. Al año siguiente, con 21 años, se pasó al terreno profesional, lanzado como el mejor jugador amateur de los Estados Unidos. Debutó en torneos de Grand Slam en 1990 (Abierto estadounidense) y desde entonces ganar uno de ellos se convirtió en el objetivo prioritario como golfista. Mickelson acudía este año a Augusta como líder de ganancias del circuito estadounidense y con un torneo ya en su zurrón. Tras su triunfo en Augusta, amplía su ventaja al frente de esa relación al embolsarse el 1.170.000 dólares destinado al campeón.