GIMNASIA
Deferr asalta el fortín del oro
La modalidad de salto pone a España en lo más alto del podium por primera vez en los Juegos y sella el ingreso del gimnasta catalán en el selecto club de los dobles campeones

El gimnasta español Gervasio Deferr entró ayer en el selecto club de los dobles campeones olímpicos, en el que los únicos socios españoles hasta el momento eran los regatistas Luis Doreste Blanco y Theresa Zabell, al revalidar la medalla de oro en salto que ganó cuatro años atrás en Sydney. Gracias a una nota de 9,737, mejor incluso que la de los anteriores Juegos (9,712), repitió ayer el mismo guión de entonces: tras fallar en suelo, el aparato en que es verdaderamente especialista, puso punto y aparte con una actuación destacada en salto que le llevó al primer escalón del podio. Es la primera medalla de oro que gana España en los Juegos de Atenas. La plata fue para el letón Evgeni Sapronenko, con 9,706 puntos, y el bronce para el rumano Marian Dragulescu, con 9,612. Deferr, que saltó en séptimo lugar entre los ocho finalistas, fue ganando opciones de podio según los primeros finalistas iban fallando. El ruso Alexei Bondarenko, plata en Sydney, aterrizó con las rodillas en su dos intentos, con el cuerpo totalmente descontrolado, y no pasó del 4,450. Fue retirado del gimnasio en camilla, con problemas de espalda. Una triste manera de celebrar su vigésimo sexto cumpleaños. Li Xiaopeng, campeón del mundo de salto en 1999, 2002 y 2003, cayó sentado en el primer salto y tampoco clavó el segundo, por lo que se quedó en 9,368. El letón Evgeni Sapronenko, con una media de 9,706, se convirtió en el rival a batir. En su primer salto, Deferr dobló ligeramente las rodillas y dio un paso en la recepción. Mereció un 9,687. Pero el segundo lo clavó y, con un 9,787, obtuvo una media de 9,737, la más alta hasta entonces. Sólo quedaba por salir el rumano Marian Dragulescu. Su primera ejecución fue genial y se hizo merecedora de un 9,900, la nota más alta de toda la competición. Pero se desequilibró en la salida del segundo salto y tuvo que apoyar una mano para no caerse. La medalla de oro estaba ya en el cuello de Deferr. El español se subió al potro para saludar al público, tras fundirse en un abrazo con sus entrenadores. La segunda corona de campeón olímpico cierra un ciclo particularmente difícil para Deferr, que en cuatro años se ha operado de los dos hombros, ha cumplido una sanción por dopaje debido al consumo de cannabis y ha superado toda clase de obstáculos.