Mucha tormenta y poca codozniz en la recta final de la media veda

La campaña termina el próximo domingo, pero el 26 comienza ya la temporada del jabalí

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Pedro Vizcay - león
León

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Las fuertes tormentas con aguaceros, aparato eléctrico y, en muchas ocasiones, granizo están marcando el final de la media meda que concluye el domingo día doce. Los aficionados conocen muy bien que la climatología influye de forma decisiva en la caza de la codorniz, que barrunta el mal tiempo y emprende la migración con los primeros síntomas. Si además han criado pronto y tienen la madurez suficiente para resistir el largo viaje no dudarán en comenzar un desplazamiento que las llevará en su mayoría hacia tierras africanas. A diferencia de la pasada temporada que mejoraba a medida que se acercaba su final, en la que ahora concluye los resultados finales están siendo, en general, muy pobres. En las zonas castigadas por el pedrisco la población de aves, desde golondrinas a gorriones, alondras y codornices se ha visto diezmada por la piedra que actúa como un auténtico proyectil. Pese a todo ello es posible todavía encontrar pequeños grupos y polladas tardías. En el primer caso es conveniente buscar las codornices en los adiles y tierras baldías, entre la hierba seca o pequeños cardos cuya grana les gusta especialmente. Las polladas tardías, sin embargo, guarecerán en el rastrojo de trigo o cebada en el que también se alimentarán de forma copiosa los pollos al amanecer o al atardecer. Durante el medio día buscarán el refugio y la sombra del maíz en el regadío y de los maraños sin recoger o las regueras en el secano. Resulta curioso que, a estas alturas de la temporada, todavía de vez en cuando se sienta cantar a la pequeña codorniz en los atardeceres de la Tierra de Campos. Pero si las codornices y golondrinas se van anticipándose al otoño, otras especies invernantes como las avefrías y algunos ánades están entrando y ya pueden verse en las lagunas y zonas aledañas a los humedales muy beneficiados con este tiempo anormalmente lluvioso. Por otra parte y en esta media veda han sido frecuentes los robos de perros de caza. Desgraciadamente algunos desaprensivos se aprovechan de la confianza de los canes, algunas veces extraviados, acostumbrados a subir al maletero de cualquier vehículo. Finalizada la caza lo más probable es que sean abandonados.

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