BALONCESTO
El Tambor ruge con total vigencia
El buen momento de juego de León animó aún más la tradicional cena anual de la peña
El presidente dirige la «ceremonia» de entrada de los nuevos miembros
Es un cita que no puede faltar. La Peña El Tambor reunió en la noche del sábado a toda la familia de Baloncesto León en su tradicional cena, en la que este año aún existía un ambiente más animado por el buen momento de juego y resultados por el que pasa el equipo en este otoño. Fueron unas doscientas personas las que se sumaron este año al evento, en el que fueron bautizados cinco nuevos componentes de la Peña, que acompaña al equipo desde hace casi veinte años. Los cinco novatos tuvieron que cubrir el protocolo previsto para El Tambor para poder incorporarse a la agrupación de aficionados. La coincidencia con el Barça-Madrid no impidió que los fieles de El Tambor acudieran a su cita anual, en la que el partido futbolero estuvo muy presente y especialmente en el entorno de algún conocido «blanco» del equipo, que optó por centrarse más en el plato que en la conversión. Baloncesto León acudió en pleno, como manda la tradición, encabezado por su presidente Marcial Manzano, y con toda la plantilla y el cuerpo técnico. La mesa y el mantel unieron un poco más a un grupo que este año es especialmente agradable por la calidad humana de los jugadores, según se comenta en el entorno del equipo. Y el presidente de La Peña El Tambor, Gabriel Adeba, se mostró muy satisfecho por la total vigencia de la agrupación que lidera y por el buen momento del equipo, e incluso auguraba que este año a primeros de junio, cuando acabe la liga, tendrán que «hacer el sacrificio» de tocar dos veces seguidas su habitual «Paquito chocolatero» -que acompaña siempre las victorias- por el éxito que tendrá Baloncesto León en esta temporada. A la cena también acudió como es habitual una nutrida representación del Ademar, encabezada por su presidente Juan Arias, que estuvo acompañado por el entrenador Manolo Cadenas y el preparador físico Isidoro Martínez y el hermano Tomás. Previamente, El Tambor se había acordado de sus difuntos con la tradicional misa.