En boca cerrada...
El jugador camerunés del Barcelona también es una estrella por su incontinencia verbal fuera de los terrenos de juego
La incontinencia verbal de Samuel Eto'o, sus exabruptos y sus comparecencias ante la justicia dejaron huella a su paso por Mallorca, donde los que conocen bien al delantero del FC Barcelona no se han extrañado de la frase «Madrid, cabrón, saluda al campeón» pronunciada en plena fiesta por la consecución del título de Liga. Tan buen jugador como polémico fuera de los terrenos de juego, el camerunés, que se ha apresurado a pedir públicamente perdón al Madrid y a sus aficionados, dejó en la isla una huella indeleble de su carácter impulsivo, a veces arrogante y hasta agresivo, incluso con aquellos a quienes más quiere y admira, como el «abuelo» Luis Aragonés y el presidente del Mallorca, Mateo Alemany. Con Aragonés se enzarzó en una agria discusión cuando el técnico le sustituyó en el campo del Zaragoza, un incidente sonado que acabó con el veterano entrenador agarrando por el cuello al camerunés. A Alemany le cantó las cuarenta en su última temporada en el club balear porque, según explicó el futbolista, el presidente no respetó un acuerdo para subirle su ficha, cuestión que se saldó con la famosa frase «el ciclo de Eto'o en el Mallorca está llegando a su fin», pronunciada por el directivo en una conferencia que dio en la Universidad de las Islas Baleares. Eto'o, asimismo, protagonizó diversos episodios en los tribunales de justicia de Palma con accidentes de tráfico -en uno de ellos fue absuelto de la acusación de conducción temeraria-, denuncias contra él interpuestas por un periodista que se sintió amenazado, agresión a un ciudadano de color que se presentaba como marido de una de sus hermanas y representante y un juicio por paternidad en el cual le condenaron a abonar 3.000 euros mensuales a una camarera italiana. Declaraciones históricas Algunas de sus declaraciones públicas han dejado huella, como cuando se comparó con Beckham: «Es más hermoso que yo, pero yo soy mejor futbolista», afirmó, risueño, Eto'o cuando se le preguntó por el fichaje del Real Madrid. O también, con el juego de palabras, «correré como un negro para vivir como un blanco» que hizo al ser presentado como nuevo futbolista del Barcelona. Impetuoso y dueño de un carácter explosivo que intenta domar, no dudó en ofrecer 30.000 euros a los aficionados del Mallorca hace dos años, para montar una paella gigante en la final de la Copa del Rey ante el Recreativo de Huelva en Elche y reconciliarse con ellos por los partidos que no pudo jugar por sanción tras propinarle un codazo al valencianista Angulo. Con todos sus defectos y salidas de tono, Eto'o marcó una época en el Mallorca y los aficionados le eligieron por abrumadora mayoría como el mejor jugador en los 88 años de historia de la entidad balear. Como no se pudo despedir al fichar por el Barça, envió una carta a los aficionados rojillos para «compartir su felicidad», y reiterar que siente «un mallorquín más».