CICLISMO
Alessandro Petacchi se impuso en la denominada jornada del miedo Cuesta gana la cronoescalada y Popovych asegura su primer puesto
El italiano logró su segundo triunfo en el Giro con el San Pellegrino a las primeras de cambio

El italiano Petacchi fue el más rápido y se impuso al sprint en la línea de meta en Rovereto
El italiano Alessandro Petacchi (Fassa Bortolo), logró su segundo triunfo al vencedor en la duodécima etapa del Giro, considerada de media montaña y con el mítico San Pellegrino a las primeras de cambio y que en esta ocasión fue menos decisivo que en otras debido al estar en los primeros kilómetros de la carrera y tras la criba realizada en la jornada anterior con final en el inédito Zoldo Alto. Fue una etapa más tranquila de lo esperado. Los que el día anterior salieron airosos se conformaban con seguir el ritmo que les marcaran los derrotados, pero estos no estaban muy seguros de haber recuperado fuerzas para intentar devolver la moneda y po ello que los kilómetros se hicieran a ritmo cansino incluidos los 18 de ascensión al San Pellegrino que no decidió nada. Los 178 kilómetros entre las localidades de Alleghe y Rovetero fueron recorridos por Petacchi, que en esta ocasión gano fácil, en 4 horas y 50 segundos. Tras él, su compatriota Grillo y el español Isaac Gálvez (Illes Balears) que sigue entrando en las llegadas, pero que no termina de rematar. Ha sido segundo y tercero. Sólo le falta ser primero y lo cierto es que le quedan pocas oportunidades. La general tras el trámite que supuso una jornada catalogada, en un principio, como dura y selectiva, no supone cambios en sus primeros puestos y sigue comandada por el italiano Iván Basso (CSC) seguido de sus compatriotas Paolo Savoldelli a 18, Danilo Di Luca a 1:04 y Gilberto Simoni a 2:27 minutos. Fue una jornada un tanto decepcionante debido al conformismo de la totalidad de los corredores, aunque otros la aprovecharon para afianzarse un poco más en las diferentes clasificaciones denominadas secundarias como es el caso de la montaña que domina ahora con claridad el venezolano José Rujano (Selle) al pasar primero por la cima del San Pellegrino. El final de la etapa fue un calco de lo sucedido en las anteriores llegadas masivas, es decir los componentes del Fassa Bortolo al frente con los Sacchi, Velo, Ongarato y Petacchi frente de un grupo en el que el australiano McEwen no podía seguir la rueda de Petacchi. McEwen abandona el Giro El ciclista australiano Robbie McEwen (Davitamon) anunció ayer que abandona la carrera italiana para preparar el Tour de Francia, el mismo día en que ha sido interrogado por la Policía en relación con el uso de una cámara hiperbárica. La Policía italiana registró ayer el hotel y los vehículos de los equipos Davitamon y Saunier Duval en busca del material que permite simular condiciones de hipoxia (menor cantidad de oxigeno) de la altitud y por tanto generar más glóbulos rojos, aunque esas cámaras hiperbáricas no están prohibidas. Las lágrimas le surgían a Iñigo Cuesta a borbotones a 2.220 metros de altitud, rodeado de nieve, cuando se abrazaba a su director, Matxin, bajo un cielo inmaculado, con un sol que pegaba fuerte. Saunier Duval, el equipo de Cuesta, ha calentado esta Volta a Catalunya de una forma importante en dos días. Primero fue Piepoli, en Arcalis, y este viernes le tocó al ciclista de Villarcayo. En Ordino, donde Jan Ullrich ganó una etapa del Tour y se vistió de líder -también en la Vuelta a España logró colocarse de amarillo en esta misma cima-, Iñigo Cuesta desafiaba al destino. Camino de los 36 años ganaba la cronoescalada de 17 kilómetros que servía para que Yaroslav Popovych asentase su primer puesto. Iñigo Cuesta salió a las 15:05, con la misión de disputar la contrarreloj, «para que mis tiempos le sirviesen de referencia a Piepoli». «Llegué a la Volta bien de forma e incluso pensaba en atacar en la llegada a Arcalis, pero cogí frío bajando el puerto de Montaup y me puse malo». Cuando llegó a la meta, 37 minutos y 18 segundos después de salir, se tiró en el coche. Había marcado un crono de 37:18, que nadie conseguiría rebajar. Entonces, sin saber si iba a ganar, nos decía: «Estoy reventado. Hacía muchos años que no me sentía así después de una carrera. Estoy hecho polvo». Cuesta volvía al camino del triunfo, que no recorría desde el mes de junio de 2000, cuando ganó una etapa del Dauphiné Liberé. La general que ha salido de Ordino no va a sufrir muchas variaciones en las dos etapas que le faltan a la prueba.