Murieron con las botas puestas (69-73)
La presión pudo con León de entrada y aunque resurgió no aprovechó su opción ante el Menorca Otro ciclo cerrado amargamente De quin

La afición leonesa mostró su madurez apoyando hasta el final a su color
Otra vez en las puertas. León repite historia. Quedará tercero en la LEB y sólo hay dos plazas que dan derecho al ascenso. Un guión bastante similar al vivido ante el Tenerife y el Bilbao, aunque este año el guión tuvo una diferencia, y es que nadie por encima de nadie y León murió con las botas puestas. Fue un partido propio de play off. Bronco, duro y con malos porcentajes. Lo único para recordar es la grada. Ni un silbido, ni un mal gesto y sólo ánimo para empujar a un equipo que era una caricatura de su imagen habitual. Y es que en toda la temporada nunca León se fue al descanso con un paupérrimo balance de 23 puntos a favor. La defensa era blanda y enfrente había un Menorca que ahogaba a Barnes, por lo que los de Jareño buscaron un tiro exterior desacertado hasta un grado extremo. No entraba nada y desde el banquillo se buscaban sin éxito alternativas. En un partido así no se puede jugar con el corazón y aparcar los sistemas porque muchos errores en el tiro y rebotes fáciles para el Menorca salían precisamente de esa desorientación en la cancha. Con estas pautas transcurrió el primer periodo y también el segundo en el que Jareño incluso intentó buscar el control con los dos bases en la pista, mientras Curro Segura se la jugaba y mucho al dar minutos a su banquillo lo que le impidió al Menorca matar a un rival herido. Al final le salió bien pero perdonó en exceso a un equipo al que no le entraba nada de nada. Con Jeffers empezó el final Y llegó una jugaba clave, en la que León intentó correr un contraataque pero tres de sus efectivos de quedaron doloridos bajo el aro. Jeffers había recibido un fuerte golpe fruto de la constante violencia del rival y ya no pudo volver a la cancha. Su pareja en este play off, Terrence Stewart aprovechó la circunstancia y acabó el partido con 30 puntos, cuando sólo había logrado seis hasta el momento. Lo único positivo hasta el momento es que el Menorca había perdonado y sólo se iba con cinco puntos al descanso. El tercer periodo fue el de la esperanza. León había sumado 23 puntos en veinte minutos y en un solo cuarto logró otros tantos para ponerse uno arriba al inicio del periodo definitivo. El equipo defendía bien y dos bandejas de Méndez ajustaron el resultado. La tercera falta a Llorens permitió a León jugar sus mejores minutos, con un público entregado y un balón que por fin entraba en el aro. Así llegó la primera ventaja local del partido (38-37) y quedó claro desde ese instante que cada balón sería un mundo. Segura sorprendió al apostar por Bruno en los relevos a Reynés, ya que Camps no volvió a jugar más. Y en el periodo definitivo hubo mucha ilusión y mucha decepción. León creía firmemente en sus opciones y consiguió ponerse siete arriba con dos triples de Panadero y Rivero en el arranque (55-48) pero ahí se acabó todo. Reynés y Stewart decidieron que el Menorca aún tenía opciones y en un mano a mano consiguieron impedir que León se marchase en el tanteador, para poco a poco ir minando esa estrecha renta. El equipo de Jareño perdió dos balones consecutivos y empezó a recordar más al del primer tiempo que al del tercer cuarto. Y con una mínima renta para León llegó otra baja al parte. La de Dani García, que recibió un violento golpe de Llorens -que se fue con la quinta al banquillo- y que sin duda le supone una lesión importante. Dos jugadores formados en Joventud frente a frente y el local se llevó la peor parte al impactar contra Llorens en un violento bloqueo. León se quedaba como en el segundo partido con lo puesto y al Menorca no le tembló la mano para ponerse arriba y llevarse el partido, la eliminatoria y el ascenso. Y de los árbitros catalanes, lo esperado. León vivirá su sexto año en LEB.