Diario de León

Logros semiconseguidos y logros pendientes

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MARRO
León

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SE NOS dirige un veterano seguidor de esta sección -F.F.T.- en los siguientes términos: «En la lucha leonesa se van consiguiendo alcanzar algunos logros de entre los que usted propugnaba. No se lo van a reconocer. Sr. Marro, y menos a agradecer. Pero como me parece de justicia, yo sí quiero dejar constancia expresa con relación detallada. Al cabo de más o menos tiempo (más bien más que menos), se han llegado a conseguir estos logros sobre los que tanto insistió en diferentes etapas. Me refiero al reloj electrónico, evitar dos corros en la misma fecha, corromóvil, himno, monumento, aumento de categorías, ambulancia, lucha femenina, autobús para chavales, traslado oficinas, luchas olímpicas». Valoramos y agradecemos el reconocimiento pero, invocando a Ortega, «no es eso, no es eso...» O, en todo caso, no es precisamente eso. Ni es lo que debiera ser el electrónico (más bien minielectrónico: más pantallas y de más tamaño, y marcados de caídas además de cronómetro), ni el corromóvil (troncomóvil: gradas desligadas, bastante alejado de nuestra referencia como Plaza de Toros Portátil, sin instalaciones complementarias anexas para pesaje-inscripción/mesaje-calentamiento/duchas/servicios/enfermería...), aumento de categorías (insuficiente y a falta cuando menos de Semiligeros), lucha femenina (incompleto: se mantiene el esperpéntico chico/chica en las categorías inferiores), Monumento (se hizo lo difícil y se falló en lo fácil que sería la distribución), Luchas olímpicas (¿proseletismo, preparación-entrenamientos, competición... en serio? Ver para creer). Logros al cabo del tiempo -demasiado tiempo- y logros incompletos como se observa. «El hacer las cosas bien importa más que el hacerlas» (A. Machado). Bien, en tiempo y forma. Salto de calidad. No nos resignamos con la sentencia fatalista atribuida a El Guerra (el torero, no el político que tenía por hermanísimo a Juan Guerra): «lo que no puede ser no puede ser y además es imposible». Y como gran logro pendiente, por su dimensión futurista, la creación de una Fundación de alcance para la lucha leonesa. No a la filantropía (del ocasional «filántropo mejicano» de turno) y sí al mecenazgo a través de una o modo de -justamente- Fundación para el Mecenazgo: a la manera de la Lucha Canaria o de la Fundación Ademar. Ese sería el modo integral de articular y canalizar racionalmente las donaciones de los mecenas (emigrantes americanos o no). Abriendo nuevos horizontes para la lucha leonesa en presente y defendiendo -o garantizando en la medida de lo posible- el futuro (laboral y demás) de los luchadores tras su retirada. Acceso preferente a puestos de la Administración, becas de formación, campus de verano... Como siempre el referente de la Lucha Canaria. ¿Para cuándo la aproximación analítica sobre el terreno canario, «in situ y ad hoc» en orden a aprovechar al máximo (al máximo de lo aprovechable) sus experiencias, y rodaje, y avances, y proyección social...? A lo que íbamos, luchística Fundación, salto de calidad por su alcance y proyección de futuro. Salto de calidad cualitativo, pues, pero también cuantitativo: quedan tantas cosas menores -y no tan menores- pendientes... Proyección social, pero también proyección mediática ¡TV en directo! Pero no conexión con un corro de esos en que existe el riesgo de que se aburran hasta las ovejas y que propiciaría el rechazo de los no iniciados -anticaptación y antiproselitismo-, sino de una velada montada al efecto: cuidada, corta, ágil, intensa y con combates de calidad previamente programados. Hace treinta y tantos años en el descanso futbolero del viejo Amilivia, siete combates con ocho luchadores (un domingo ocho ligeros, otro ocho medios y otro ocho pesados). Y que para clasificaciones del primero al octavo generarían doce enfrentamientos. Insistimos, con sólo ocho participantes. Calles de la capital para Felipe León y Cayo de Célis, o al menos una «calle de la lucha leonesa». Que los leonesistas del Ayuntamiento se impliquen, ósea que empiecen a implicarse y a comprometerse -compromiso por León- de una vez y demuestren hacia el deporte más leonés cuando menos tanta sensibilidad como por el ciclismo.

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