SIN AFANES POLÉMICOS
Duelo con morbo añadido
ES AXIOMÁTICO, verdad evidente que no precisa demostración: no hay derbi sin morbo. La rivalidad entre los dos equipos contendientes, derivada en buena parte de su ubicación provincial. Un historial largo, sembrado de victorias y derrotas vividas intensamente por los aficionados a través de los tiempos. Las secuelas que dejan con el consiguiente «cachondeo» que tienen que aguantar, durante unos días unos, y el regocijo puntilloso de otros. Perdedores y ganadores. Está claro que si el partido llega en momento clave, importante para el logro de objetivos el eco dura y la resonancia es mucho mayor. En esta ocasión el derbi cubre la primera jornada de una larga singladura de treinta y ocho, que es preciso cubrir, en la fase preliminar, buscando la clasificación entre los cuatro primeros al final de ella, los deseados puestos que dan derecho a probar fortuna en la fase de ascenso. Primer partido de la Liga. El calendario no ha sido propicio, ni oportuno, al hacer jugar en la primera jornada uno de los partido importantes, de los esperados por las oficinas, de los que dan sustanciosas taquillas y puntos que se dimensionan con importante reflejo en el devenir del Campeonato. Tal sucedió, sin ir más lejos, la temporada anterior. Pero en esta ocasión hay que sumar un morbo añadido, por el «quítame allá esas pajas», consecuente con la marcha del entrenador Miguel Ángel Álvarez Tomé de la Ponferradina y la llegada para dirigir a la Cultural. No deja de ser una secuencia normal en el fútbol y en el ámbito deportivo. Los profesionales ven y vienen de acuerdo con sus particulares intereses. Es evidente que, en la Ponferradina, Tomé realizó una excelente labor.