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Blanco, de la bolsa a la bici

El corredor gallego, quinto tras la primera etapa de montaña, es licenciado en Ciencias Empresariales y trabajó el año pasado en una asesoría financiera de Ponferrada

El ciclista gallego del equipo Comunidad Valenciana, David Blanco

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Benito Urraburu - vinarós
León

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Tiene 30 años, es licenciado en Ciencias Empresariales, ha hecho un curso de Postgraduado y está haciendo el Doctorado de su carrera. Se le nota que es gallego, de Santiago de Compostela, en cuanto abre la boca, a pesar de que en su carnet de identidad pone que nació en Bienne (Suiza). «Es que mis padres eran emigrantes. Trabajaban en un supermercado en esa localidad. Cuando yo tenía 5 años se volvieron para Galicia y ahora tienen un supermercado en Santiago de Compostela», explicaba el corredor revelación del Comunidad Valenciana de la primera llegada en alto de la Vuelta a España. «No estoy acostumbrado a esto de la prensa y de la televisión», nos decía este gallego que quiere seguir los pasos de Marcos Serrano y Óscar Pereiro. Cuando le preguntamos si le había costado mucho llegar adonde está en estos momentos su respuesta resultó contundente: «Me ha costado sangre, sudor y lágrimas. Tengo para escribir un libro, así que si tienes ganas ya te lo voy contando por capítulos». Blanco está muy contento con Vicente Belda en el Comunidad Valenciana: «Me tratan de cine. Después de lo que he pasado, no me lo creo». Décimo el año pasado, sus ilusiones esta temporada se centran «en mejorar lo de entonces». «Voy día a día, no me marco grandes objetivos. Igual ahora estoy arriba y en dos días no se acuerda nadie de mí». Su última temporada de aficionado la corrió en el Leyma de La Coruña, «y no había forma de pasar a profesionales en este país, como ahora». «Conseguí un contrato de dos años en el equipo Paredes-Rota, de Portugal, que no me pagaban más que 180.000 pesetas al mes, con un contrato de 10 meses, que al final se me quedaban en mucho menos. Cuando acabé dejé el ciclismo y me fui a vivir con mi novia a Lisboa». Luego se dedicó a trabajar en una asesoría financiera de Ponferrada, en la que ejercía como brooker : «Era una empresa en la que gestionábamos patrimonios. Hice la página web. Éramos tres personas. Yo operaba en bolsa. ¿Que si movía mucho dinero? Sí, mucho, pero no te voy a decir cuánto. Tanto que te podrían temblar los dedos». ¿Por qué una persona que podría tener un buen trabajo lo deja todo por el ciclismo? «Cuando tenga 40 año ya me meteré en una oficina. Trabajo al aire libre, no tengo que madrugar, me gusta lo que hago. Cuando empecé de chaval a andar en bicicleta quería ser profesional. La bicicleta es dura, pero la oficina también». Mientras trabajaba en Ponferrada volvió a montar en la bicicleta. Mese después, gracias al suegro de Sergio Paulinho, fichó por el equipo portugués Vila do Conde. «Allí me engañaron. Encontré un puesto en Porta da Ravessa. Hice quinto en una Vuelta a Portugal y me llamaron del Kelme. Me considero un ciclista por cabezonería. Con todo lo que tuve que pasar nadie entiende que siguiese en esto». El año pasado se fracturó la pelvis por tres sitios diferentes durante el Gran Premio de Llodio pero aún así fue capaz de finalizar después la Vuelta a España. «Espero que ahora me acompañe la suerte».

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