La victoria más dulce del año
El merecido triunfo sobre la Cultural desata la euforia entre los aficionados de la Deportiva
En los últimos tiempos, jugar con la Cultural se ha convertido en una bendición para la Deportiva. Los derbis con el eterno rival tienen más color berciano que nunca y para la historia quedará el hecho de haber logrado matemáticamente el título de campeón de Liga a costa de la Cultural en la campaña anterior, con aquella apoteósica remontada de Guille en El Toralín. Antes se había empatado en feudo culturalista con el regusto añadido de tener que visitar el Amilivia por partida doble por causa de la niebla. Para seguir con la racha de éxitos en el choque de la máxima, el domingo se produjo una nueva victoria sobre los blancos que lleva a la Deportiva hacia puestos de promoción y, de paso, sitúa a los capitalinos en la delicada tesitura de replantearse sus objetivos con la amenaza del descenso pisándoles lo talones. Lo cierto es que este partido del domingo en León fue sólo un paso más en lo que podría considerarse como una remontada histórica. La Deportiva estaba en el primer tramo de la temporada en una situación similar a la de la Cultural, por increíble que pueda parecer. Las alarmas se encendieron antes de que se iniciara una espectacular escalada que devolvió a Pichi y los suyos el crédito que llegó a peligrar para muchos. Hubo quien relacionó el buen momento del equipo ponferradino con la escasa entidad de los rivales a los que goleaba, una semana sí y otra también. Palencia, Marino, Alavés B, Barakaldo y Cultural de Durango supieron del potencial de los blanquiazules. Lemona sólo fue una piedra en el camino antes de que el Zalla volviera a poner a los de Pichi en el buen camino. Ahí se empezaba una etapa de lo más compleja, ante rivales como Salamanca, Cultural, Burgos, Oviedo y Athletic B. Todavía faltan etapas complicadas, pero a nadie escapa que el equipo berciano dejó su impronta en el Helmántico y el Amilivia, antes de encarar una batalla tradicionalmente esquiva para la Deportiva, con la visita de un Burgos al que nunca se pudo derrotar en Segunda División B. Pero este año las cosas se ven de otra manera, pese a que la escuadra de Fabri marcha un puesto por encima en la clasificación. Ahora mismo pocos seguidores de la Ponferradina tienen dudas sobre la victoria de su equipo este próximo domingo, por más que el rival sea de los más complicados que podían corresponder esta temporada. Si los locales son capaces de sacar ese partido adelante, habrán ratificado su condición de aspirantes al ascenso e incluso, porqué no, lanzar también un aviso al líder, antes intratable, como el Salamanca y que ahora empieza a dar muestras de fragilidad. La empresa no será fácil porque la Deportiva se desenvuelve mejor cuando el rival quiere llevar la iniciativa y eso ocurre especialmente fuera de casa. En El Toralín hay que asumir riesgos para construir fútbol y ahí encuentran refugio los equipos mediocres. Habrá que confiar en el excelente momento de forma por el que atraviesa una plantilla digna de todo crédito, arropada además por una afición ejemplar.