ENTRE VÁLVULAS
Valentino hace historia
EL ITALIANO Valentino Rossi está decidido a convertirse en un icono irrepetible de la juventud y, desde luego, va con paso firme y decidido a conseguirlo, no ya en las motos, en donde ha demostrado ser un auténtico fuera de serie, sino en todo aquello que tenga motor y el deporte por antonomasia que más carburante quema no es otro que la Fórmula 1. Valentino Rossi se va a medir de tú a tú con los grandes monstruos de la especialidad, con el alemán Michael Schumacher y el actual campeón del mundo, el español Fernando Alonso, a la cabeza, aunque con el asturiano no coincidirá en la pista hasta el miércoles. Antes que Rossi sólo una persona en el mundo, el británico John Surtees, ha conseguido la proeza de convertirse en campeón del mundo de motociclismo y, posteriormente, de Fórmula 1 y fue en 1964. Surtees, como Rossi, ganó siete títulos mundiales de motociclismo, en su caso tres de la desaparecida cilindrada de 350cc y cuatro en los antiguos 500cc -ahora MotoGP-, pero tardó cuatro años desde que sumó su último cetro mundial de 500cc, en 1960, hasta que se proclamó campeón mundial de Fórmula 1 en 1964 y esa es una diferencia que se antoja harto amplia para las aspiraciones de Valentino Rossi. Y ahí es donde entran en escena los entrenamientos que desde mañana protagonizará en el circuito de la Comunidad Valenciana, el Ricardo Tormo de Cheste, en donde verdaderamente podrá comprobar las posibilidades de un cambio de especialidad que para muchos no deja de ser descabellado y un mero plan de mercadotecnia para sacar a Ferrari del bache por el que atravesó la pasada temporada. Así, Il Dottore dejará de serlo por un rato y de convertirá en el becario , de lujo, pero al fin y al cabo un mero principiante en una especialidad que no conoce y en la que va a pasar, directamente a su máximo exponente. Por poner un ejemplo, John Surtees realizó un proceso de aprendizaje de tres años y, al cuarto, consiguió el título mundial, pero en el caso de Valentino Rossi 2006 puede ser su año de aprendizaje, todo depende de los resultados que consiga en Cheste, y sin dejar de lado ni una sola de sus citas en MotoGP. La profesionalización de este deporte así lo exige y su contrato con Yamaha también. Pero en los «huecos libres» no dudará en subirse al Ferrari en cuanto sea posible y eso que, a las primeras de cambio ya ha dejado en la estacada a los fabricantes japoneses de motos que ya hizo campeones mundiales en dos ocasiones, después de abandonar Honda en 2003. Desde hoy sus rivales y su compañero de equipo, el estadounidense Colin Edwards, estarán rodando en el circuito australiano de Phillip Island, pero Rossi estará muy lejos de allí. En Malasia, esta pasada semana, ya aseguró que su nueva Yamaha YZR M 1 iba mucho mejor que la de 2005, quizás para que los ingenieros y mandamases no se enfadaran con él, a sabiendas de que su mente iba ya camino de Valencia. El italiano tendrá, por primera vez, la oportunidad de medir sus fuerzas al volante frente a las grandes estrellas de la F-1, como Michael Schumacher, Fernando Alonso o Kimi Raikonnen, de un total de ocho escuderías que han decidido entrenarse en Cheste. El italiano ya tuvo la oportunidad el pasado año de probar en varias ocasiones el monoplaza de Ferrari, en unas sesiones privadas que se realizaron en los circuitos de Fiorano y Mugello, pero esta será la primera vez que Rossi se suba a un Ferrari en unas pruebas «multitudinarias» en las que coincida con los grandes especialistas de esta modalidad. Rossi estará hasta el próximo jueves junto a sus «compañeros» de escudería, Michael Schumacher, Felipe Massa y Luca Badoer, para después marcharse a Qatar, en donde completará con su equipo «de motos», unos entrenamientos previstos a tres jornadas. Todo apunta a que Rossi dispondrá de un híbrido de la marca del Cavallino Rampante, equipado con el nuevo motor de ocho cilindros.