SIN AFANES POLÉMICOS
La encrucijada
DOS CAMINOS a tomar, el de la victoria y el de la derrota. Una encrucijada en la que es preciso que la Cultural elija la senda buena. Tal se presenta el partido a jugar en el Nuevo Amilivia frente al Lemona. Y la polémica cubriendo con densos nubarrones el firmamento. Las desafortunadas actuaciones del equipo, particularmente la última firmada en Durango, han tensado la opinión culturalista. Y el Lemona frotándose los ojos, y a la vez las manos, ante tan oscuro panorama que puede ser muy positivo para llevar el agua revuelta a su molino. Porque revuelta o no, son tres valiosos puntos los que se ponen en juego; para el Lemona supondría cimentar sus aspiraciones de llegar a los lugares de premio; para la Cultural son tan necesarios, como la lluvia en mayo, para iniciar el ascenso vertical que primero lleve al equipo a la zona templada de la tabla de clasificación y luego¿ Dios dirá¿ Dios y las futuras positivas actuaciones del equipo, por aquello de «A Dios rogando y con el mazo dando». Por ello es preciso que, por lo menos hasta que el partido finalice, lo sensato sería aparcar toda muestra, escrita o sonora, hasta que el resultado diga de qué lado ha caído la cosecha. En momentos cruciales, como el actual, debe imperar sobre todo el apoyo a la Cultural olvidando filias y fobias, empleando toda energía en animar al equipo, constituyéndose la afición, en el tantas veces mentado y apelado jugador número dos. Tiene toda la razón del mundo para discrepar totalmente de la negativa trayectoria que lleva el club, también el aval moral derivado de la promesa, hecha al principio de la temporada, de haber hecho un equipo para llegar al primer escalón de la escalera, cual es la fase del ascenso, y ahora, la cruda realidad le muestra directamente embarcado en la lucha por evitar el descenso. ¡Lo que va de ayer a hoy!. Marineros del mismo barco, todos están condenados, con el bien de la Cultural en medio, a remar con fuerza en la misma dirección, como los forzosos en las galeras. (Por cierto, donde dice están, pongan ustedes estamos). Uno, que lleva tantos años, como para que el recuerdo penetre en el túnel del tiempo, recuerda muchas situaciones paralelas a la actual, incluso más graves, donde tuve que hacer apelaciones al sentido común, a veces el menos común de los sentidos, para «echar pelillos a la mar», unir esfuerzos y conseguir que la nave no se estrellara en los acantilados de la desaparición. Ningún ser normal tira piedras contra el tejado propio. Y la Cultural es de los leoneses.