Diario de León

La selección toma contacto con su pabellón con la baja de Reyes España, entre las favoritas al oro por méritos propios

El pívot andaluz, aún dolorid o po r u n duro golpe , confía en estar al «cien por cien» en el debut mundialista

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Amador Gómez - hiroshima
León

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La selección española pisó ayer, por primera vez, la cancha central del Hiroshima Green Arena, la cancha en la que disputará los cinco partidos que deben llevar a la selección de Pepu Hernández a los octavos de final y como líder de grupo. En el primer entrenamiento vespertino, la única incidencia fue la ausencia de Felipe Reyes, que convalece tras el fuerte golpe que recibió en el cuello durante el último amistoso ante Argentina. El cordobés confía en «estar al cien por cien para el sábado», fecha del estreno en el mundial del equipo español, frente a Nueva Zelanda, pero reconoce estar «fastidiado por haber sufrido una lesión a estar alturas», a sólo dos días del debut. «Me duele bastante», admitió Reyes, que tiene dificultades para girar la cabeza tras el golpe que le propinó el argentino Gabriel Hernández, dolencia agravada por el largo y cansado viaje desde Singapur a Hiroshima. Sin embargo, no duda de que estará disponible para el estreno mundialista. «En la selección hay muy buenos fisios y no estoy tan preocupado», asegura. Mientras, sus compañeros -incluido el ya recuperado Carlos Jiménez- realizaron un entrenamiento de dos horas en el que Pepu insistió en las jugadas de contraataque y en el lanzamiento exterior, convencido de que los neozelandeses defenderán durante muchos minutos en zona. Tampoco le inquieta a Reyes la euforia que ha despertado el equipo nacional tras la impecable fase de preparación realizada, y que provoca que las expectativas apunten a lo más alto del podio. Es el español un equipo profundo, sólido y veloz, capaz de ganar a cualquiera, aunque en opinión del pívot «Estados Unidos siempre es superior a cualquier rival». Para frenar el exceso de optimismo, Reyes quiso enviar un contundente mensaje a la afición española: «La gente debe tener en cuenta que, aparte de Estados Unidos, selecciones como Grecia, Argentina y Serbia están ahí, y el oro no es tan fácil». Con una filosofía ambiciosa pero prudente, España se ha planteado «ir partido a partido», aunque en la mente de los internacionales está ya, sobre todo, el duelo del lunes ante la Alemania de Nowitzki que determinará el primer puesto del Grupo B. La trascendencia de ser líder Aunque los cuatro primeros de cada grupo tienen asegurado el pase a los octavos de final, para España tiene su importancia acabar líder. Ese puesto le enfrentará al cuarto clasificado del Grupo A, en el que Argentina, Francia y Serbia parecen destinadas a ocupar las tres primeras plazas. Así, el enemigo a batir en la siguiente ronda será asequible: Venezuela, Líbano o Nigeria. Además, si España gana a sus cinco rivales en el Grupo B se asegura que los Estados Unidos no crucen por su horizonte hasta la lucha por las medallas, quizás hasta la final soñada en la que Gasol y compañía tendrían la oportunidad de vengarse del inmerecido varapalo sufrido en los pasados Juegos Olímpicos. España se ha acostumbrado en las últimas semanas no sólo al triunfo, sino incluso a dar espectáculo, aunque Pau no haya estado al 100%. Pero «si sale un mal partido en la primera fase no hay que venirse abajo», apunta Reyes, para quien «el objetivo es quedar lo más arriba posible». Como él piensa el resto del equipo, en el que se ha instalado un anhelo ganador que busca el reto de mantener la condición de invicta alcanzada en las últimas semanas y que ha convertido a España en una de las máximas favoritas al título.

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