Un paso veloz que vale una sonrisa

Los muchos aficionados volvieron a sus casas con un gran sabor de boca por el espectáculo

Los jóvenes de la Vuelta Júnior también tuvieron su momento de gloria

Publicado por
Andrés Lobato - león
León

Creado:

Actualizado:

Todo un espectáculo. Esa es la sensación que el pelotón de La Vuelta dejó entre los numerosísimos aficionados a este deportes que se agolparon en las aceras a lo largo del recorrido por la calles de León. A pesar de lo efímero del veloz paso de los ciclistas-los equipos peleaban por ganar posiciones de cara al sprint que se avecinaba en la avenida Sáez de Miera-, los leoneses se marcharon de regreso a sus casas con un gran sabor de boca, ya que habían sido testigos de una de las mayores citas del calendario ciclista internacional. Una cita que desgraciadamente tuvo que perderse el máximo representante de este deporte en la provincia, el ciclista de la Virgen del Camino Javier Pascual. Éste fue uno de los temas de conversación en las cercanías de la línea de meta en los prolegómenos de la llegada masiva, porque algunos espectadores-los menos puestos al día, sin duda- se preguntaban por las razones de su ausencia. Pero este tema y muchos otros quedaron en el olvido nada más que los altavoces anunciaron que el pelotón había entrado ya en la ciudad. A partir de este instante, cierto nerviosismo se adueñó de los asistentes, que dirigían una vez tras otra sus miradas hacia el fondo de la avenida, esperando ver aparecer en cualquier instante al pelotón. Y así fue. Nada más que la ya vertiginosa serpiente multicolor atravesó el Puente de los Leones y giró en dirección a la meta, el murmullo de los presentes desapareció para dar paso a los gritos de ánimo. Estos también desaparecieron segundos más tarde, enmudecidos por el estruendo provocado por los golpes de los aficionados sobre las vallas de protección. La atmósfera entonces ya se encontraba en su punto más caliente. Los sprinters copaban ya los primeros lugares del pelotón a menos de trescientos metros de la meta y, espoleados por su sed de triunfo y por el enfervorizado ambiente, exprimieron al máximo toda su la fuerza que milagrosamente aún conservaban sus piernas. En un suspiro, el noruego Thor Hushovd atravesó en primer lugar la línea de llegada con unos centímetros de renta sobre Greipel y Zabel. Fue el momento para que todos los presentes recobraran el habla, luciendo una gran sonrisa.

Cargando contenidos...