Diario de León
Publicado por
BENITO URRABURU
León

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LA VUELTA a España volvió a mostrar en la sierra de La Pandera toda la belleza de este deporte, una carrera que estuvo a punto de sufrir un colapso debido a la cantidad de motos que se juntaron en la subida final, que molestaron a Vinokourov en su ataque, y que estuvieron muy cerca de realizar un estropicio importante. Una prueba como la Vuelta a España, que se mete en muchos fangos de forma innecesaria, debía atajar de cuajo ese problema para no correr riesgos absurdos. Lo de la cuestión de imagen es lo de menos. Lo importante es ser contundente en ese aspecto. Monachil y La Pandera nos ha conducido a un enfrentamiento directo entre Vinokourov-Kashechkin y Valverde, del que han salido ganadores los kazajos. Ni Eusebio Unzue, ni Valverde, tienen nada que reprocharse. Han hecho, el director, lo que debía, y el corredor, lo que ha podido. Los kazajos han ido dejando madurar a Valverde, buscando un momento que parecía no llegar y que se encontraron en la montaña granadina, primero, y en la jienense, después. Han sido mejores. Han acabado entrando en la dinámica de una carrera que han corrido porque no pudieron dejarles sin participar y el paso de los días les ha dado un poso óptimo de forma. Valverde sigue siendo igual de bueno que en Calar Alto y su equipo, también. Iguales, o mejores. Valverde está disputando, que no corriendo, algo muy distinto, su primera carrera de tres semanas completa y eso tiene un precio. La Vuelta parecía estar decidida a favor del corredor murciano en Almería y dos días después la va a ganar, esta vez de verdad, Alexander Vinokourov, un ciclista forjado en la dureza de una escuela que ya no existe, la soviética. A los 33 años sabe que le queda, como mucho, otro año al máximo nivel, aunque en este deporte la verdad es que nadie sabe nada y pobre del que crea saber algo. Esperaron un momento crítico de Valverde y en dos días le han dejado sin carrera. No se les puede objetar nada, salvo que son dos tipos duros, muy serios, que saben lo que quieren y cómo conseguirlo. Lo sabían desde que tuvieron que dejar su país, en Asia, para embarcarse en una aventura europea de incierto final. Si las cosas hubieran sido normales, Vinokourov no hubiese corrido la Vuelta. Kashechkin era el elegido. Al final, estamos disfrutando de dos grandes corredores.

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