LUCHA LEONESA

El circo de los corros... ¿Hasta cuándo?

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MARRO
León

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SÍ, HASTA CUÁNDO. Sobre la marcha de la presente temporada damos por descontado que no se van a tomar medidas. Pero ¿otra temporada más soportando el circo de espectadores sacudiendo o amagando con la varita o la cachava al paso del árbitro y sin fuerza pública en el corro? Imágenes como las padecidas en el corro de Villafruela abochornan hasta la náusea. O desajustes de horario y de iluminación como en Mansilla, mas todo lo mucho en clave circense que ha venido ocurriendo o que está sucediendo mientras tecleamos estas líneas ... O ya en el terreno competitivo (?) el sainete de pesados que más bien que hacer reír -dan pena más bien- parecen reírse ellos de la afición con su falta de acometividad en general. En lo intrínseco y en lo extrínseco, pues; en la competición y en la escenografía. Deporte minoritario sí, pero a cada paso más minoritario; no nos hagamos ilusiones. Al menos por ahora y mientras esto siga así... ósea ad kalendas griegas. Razón tenía El Guerra, «lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible». Por cierto, y al hilo del acoso cuasifísico o presión sobre los árbitros desde los propios asientos, pues que hasta en el diámetro de los corros se ha ido a menos; o al menos en la separación y alejamiento del público de la cancha de lucha. Ese tipo de detalles no cuentan para los «organizadores» (seudo o mal llamados organizadores, apostillamos nosotros). Para ellos -en general y salvo excepciones honrosas- sólo cuenta la taquilla; a la vez que para la Federación sólo cuentan los muchos cientos de tasas federativas, así como para colocar/situar de árbitro al hermano más broncas y follonero (la aluchera endogamia, ya se sabe): la zorra cuidando los pollos. Y es que los anteriores cuidaban de solemnizar el fracaso, éstos ni eso... Seguimos sin encontrar calificativos que no sean los alusivos a la curtes, el subdesarrollo o el tercermundismo: en la presentación y puesta en escena de los corros; así como falta total de imaginación en el apartado competitivo en sí. Al tiempo, somos los primeros en lamentar el seguir viéndonos obligados a ser reiterativos y recurrentes en las manidas cuestiones de siempre. Pero las circunstancias, las singulares circunstancias por las que atraviesa o se desliza la lucha leonesa, no obligan a ser especialmente críticos en juicios y análisis, no exentos de crudeza y acaso excesiva en ocasiones. En cualquier caso, así seguiremos, fieles a ese principio de independencia y que no de objetividad: algo muy distinto e inalcanzable humanamente «si fuera objeto sería objetivo, como soy sujeto he de ser subjetivo». Luego columna de opinión, de opinión subjetiva... pero independiente siempre. Imaginación no sólo para la puesta en escena, también para el desarrollo de la competición. Soluciones alternativas sí que las hay para casi todo, es cuestión de aproximarse imaginativamente. No bastando con ejercer de «presidente majete» (majeza aluchera, claro), que siempre dio mucha «vidilla» (aluchera naturalmente). Soluciones alternativas ante, por ejemplo, el empate sin caídas y si se carece de elementos de juicio para calibrar el «fallo a los puntos» (¡mira que es difícil que no haya uno más acometido que el otro!); ante tal infrecuente caso considerar las diferencias obtenidas en sus respectivas eliminatorias anteriores, a la manera como se resuelven los empates en atletismo en el apartado de concursos (lanzamientos, saltos...): computando lo obtenido con anterioridad en cuanto a nulos o mediciones. Otra alternativa, clasificar al de menos peso, con el efecto positivo añadido de impulsar al de más peso a que se sienta forzado a atacar... Cualquier cosa, incluso la moneda al aire, antes que eliminar a los dos, con las repercusiones de posteriores eliminatorias sin contrario e incluso al esperpento de clasificaciones finales en blanco. Otro sainete, otro circo...

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