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León

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El frío 13 de febrero de 1972, la televisión en blanco y negro anunciaba la inimaginable coronación de Francisco Fernández Ochoa, el 'rey Paquito'. En el 'eslalon especial' de los Juegos Olímpicos de Sapporo, hasta entonces ignorados, un chaval de 21 años se imponía por delante dos mitos, los italianos Gustavo y Rolando Thoeni. Él mismo llegó a decir: «Es como si un austríaco triunfase de torero en Las Ventas». El esquí era entonces un deporte muy poco popular y elitista en España. El régimen franquista hallaba un héroe que vender, un deportista que emergía casi de la nada y que iba a alcanzar gran notoriedad. «Sí, me han utilizado alguna vez, pero porque a mí me pareció bien. He sido muy rebelde, muy de Cercedilla. Si no, no habría sido yo», reconocía muchos años después el hombre que emergió casi por generación espontánea y tiró del destartalado carro de los deportes de invierno en España hasta que, veinte años después, su hermana Blanca se colgó el bronce en el eslalon de Albertville'92. Con el tiempo, llegó a ser monitor del Rey Juan Carlos.

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