Fútbol | Liga de Campeones
El Valenciasilencia a la afición del Chelsea y decidirá en casa
Silva se doctora al adelantar a los chés que aguantaron el empate con sufrimiento

Los jugadores valencianistas celebran el tanto que les ponía por delante
El Valencia sacó su mejor fútbol y sufrió para lograr un empate en Stamford Brdige que deja la eliminatoria con ventaja para el equipo español. Los mejores momentos los logró un imberbe veinteañero como David Silva, que fue la solución y el consuelo para la mermada plantilla valencianista. Con Morientes lesionado y Navarro y Marchena sancionados, el Chelsea esperaba a un equipo preparado para aguantar las embestidas de Lampard, Drogba, Shevchenko y Ballack. Pero estos no estaban en el partido, salvo el marfileño, y el equipo de Quique Sánchez Flores tampoco salió como se esperaba. El Valencia se colocó arriba, con descaro, invitando al equipo londinense a que se atreviera a atravesar sus líneas. Mourinho se vio sorprendido. Albelda y Albiol empujaban a sus compañeros hacia la portería de Cech. Su fútbol era rápido. La pelota circulaba de una banda a otra a toda velocidad, sin dejar que los 'blues' reaccionaran. Y en todo el tránsito, aparecía Silva. El paisano de otro genio del balón, Juan Carlos Valerón, hizo diabluras en la media punta. Con los dos canteranos como guardaespaldas, el canario se doctoró en Stamford Bridge. Sacó su magia para driblar, hacer gambetas y ver el fútbol con una facilidad pasmosa. No erraba un pase y siempre optaba por la opción más fácil. El bigardo Obi Mikel, compañero de generación de Silva, se sentía impotente. No podía parar al canario. El Valencia más inglés de toda la temporada hizo callar al estadio del Chelsea. Villa, Joaquín y Asier del Horno confirmaron que los 'ché' no se conformaban con las tablas. Era el anticipo del tanto de Silva. Cogió la pelota por el costado izquierdo y desde 30 metros soltó un zurdazo increíble al palo contrario. Era su segundo tanto en la 'Champions'. El primero fue en San Siro. Los hombres de Sánchez Flores intentaron buscar el segundo gol, que daría la tranquilidad necesaria para la vuelta. Pero todas las ilusiones levantinas se desvanecieron en un sólo golpe. Si al principio el Valencia había sorprendido por su descaro, también asombró por fallar en la defensa, la parcela donde los 'ché' son maestros. Un fallo de coordinación entre Cañizares y Ayala, que si tú sales o te la doy yo o la mando a córner, lo aprovechó Didier Drogba para poner las tablas en el marcador. Fue el momento en que el Chelsea empezó a jugar y que el público despertara. Los chicos de Mourinho apelaron a la épica, al más puro estilo británico para adelantarse en el marcador. El Valencia se agarrotó, le entró el miedo, sufrió, pero al final aguantó el empate.