| Crónica | Un rival «amateur» |
Un paraíso fiscal que está «peleado» con el fútbol
Liechtenstein sólo ha conseguido ganar en competición oficial a Azerbaiyán, Luxemburgo y, hace dos meses, a Letonia
Los millonarios españoles visitan a un rival amateur que, si se atiende al ranking, sería cabeza de serie en un torneo de las cenicientas europeas con Andorra, Luxemburgo, Islas Feroe y San Marino como rivales. Aunque su memorable triunfo del pasado 28 de marzo ante Letonia -el cuarto en partido oficial- provocó una alegría desbordante y le permitió ascender 40 puestos en el escalafón, Liechtenstein ocupa el puesto 134º del mundo, igualado con Yemen y por delante del caribeño Saint Kitts and Nevis y de Palestina. Esa victoria ante los bálticos será inolvidable sobre todo para Mario Frick, autor del único gol en su 70ª comparecencia internacional. A sus 33 años, el delantero del Siena, autor de seis dianas esta temporada en el 'calcio', es lo más reconocible de un equipo anónimo. También viven de esta profesión el portero Jehle, del Boavista, y el defensa Stocklasa, del Dynamo de Dresden. Otro héroe, más reciente, es el ariete Raphael Roher, autor del sonado gol del empate este pasado sábado, en Islandia. Estadio de seis mil personas Junto al técnico helvético Zaugg, en el cargo desde diciembre de 2006 e idolatrado porque consigue que sus hombres «den incluso más de lo que tienen», son las estrellas futboleras de este paraíso fiscal de 34.000 habitantes y 160 kilómetros cuadrados de superficie -el cuarto más pequeño de Europa después de Ciudad del Vaticano, Mónaco y San Marino-. Liechtenstein no tiene Liga propia y presume sólo de un club representativo, el Vaduz, de la segunda división suiza, y de un estadio con capacidad para 6.000 hinchas. Por algo esta selección cerró sin hacer un punto las fases de clasificación para los Mundiales de 1998 y 2002, donde coincidió con la España de Camacho, y tiene cómo récord los 8 puntos que firmó en la fase previa del Mundial alemán, donde ganó los dos partidos a Luxemburgo y arañó un par de empates ante eslovacos y lusos. El anterior éxito lo firmó en 1998 ante Azerbaiyán, en la fase preliminar de la Eurocopa. Tan penoso era su discurrir que llamó la atención del escritor británico Charlie Connelly, quien se convirtió en su principal seguidor, en uno más al compartir las pintas del tercer tiempo. En Stamping Ground, este homenaje a los perdedores, contaba, por ejemplo, que el entonces capitán Zech dejó de jugar varios partidos para poder dedicarse a la vendimia. España, pues, debería pasearse en este pintoresco enclave centroeuropeo, situado en el valle alpino del Rin, que se expresa en alemán, se divide en once comunidades y tiene una capital con apenas 5.000 habitantes.