Diario de León

Lucha leonesa | Ellas se ponen el cinto

Leonesas en lucha

Han hecho historia al abrirse camino en la lucha leonesa, una disciplina milenaria vetada hasta ahora a las mujeres. Han aprendido en los colegios y ahora compiten en los corros

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A. Bardal - león
León

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«Aprendí la lección¿ de las mujeres leonesas que se quedaban solas por necesidad pero defendían la llama de la esperanza». Eran palabras que el hijo de Pura Zapatero leía en su discurso al recibir el título de Leonés del año 2005. Han hecho historia. La nuevas generaciones de leonesas han logrado un hueco en la lucha leonesa, una disciplina milenaria que hasta ahora estaba vetada a las mujeres. Demuestran su fuerza y valía corro tras corro. Por ejemplo, en el XIV Campeonato de Europa de las Luchas Celtas, masculino y femenino que se celebró en La Pola de Gordón. Un gran campeonato, una excelente participación del equipo de los hombres, con un segundo puesto que sabía a más, y una gran victoria, una más, de nuestras luchadoras. Cuatro campeonatos celebrados en esta vertiente femenina y cuatro victorias de las leonesas: Qimper (Bretaña) 2001, Rennes (Bretaña) 2002, Bruck (Austria) 2004 y La Pola de Gordón (León) 2007. El Trofeo perpetuo de la FILC que lleva el nombre de Héctor McDonald, el escocés que puso en marcha esta organización, se ha hecho leonés por sobrados méritos de las luchadoras que no siempre han sido reconocidas en su justa valía. Entorno a esa copa de plata, que es repetido oro, agarran el cinto Laura Gutiérrez, Virginia Gonzalo, Patricia Martín, Cristina Santos, Tamara Gómez, Miriam Marcos, Mª José Villafañe, Marta Rodríguez, Victoria Villacorta, Patricia Astorga, Dolores Hurtado,¿ algunas de las mujeres de la lucha leonesa. En la recientemente finalizada Liga de Invierno 2007 (XIV Trofeo Diputación-Caja España) de lucha por equipos se puso en marcha el apartado de lucha femenina. Victoria del equipo Talleres Tailon-Los Leones 1, compitiendo con Pizarras El Carmen-Villabalter, J. Álvarez-Esla Rueda y un segundo equipo de Los Leones. Y pudieron ser más. Miriam Marcos ha formado parte desde aquella primera de 2001 de las selecciones leonesas vencedoras de los Campeonatos Celtas. Ella, como Tamara Gómez, se cogió al cinto en la lucha de Base y Juvenil. «Hace 15 años, o más¿ empecé en Villabalter, en el colegio, luego en las Escuelas Municipales, fui campeona con 12-13 años, en la competición Infantil y Juvenil, ganando a los chicos¿ En la Sénior no lo intenté, ¡por no dejarles en ridículo!». Bromea Miriam, pero no fueron broma otras ocasiones. «Como el día que gané a David el de La Vecilla en Gradefes y el padre le dijo: ¡Ahora vas andando hasta casa!». O, como recuerda Tamara, cuando «a un luchador le dejó sin cenar su madre porque le tiré. ¿Por qué cuando les ganaba yo a los chicos lloraban?». Por desgracia, entienden, no es en esto la lucha diferente a otros deportes en los que predomina la presencia masculina. «Y los luchadores, nuestros compañeros -dice Cristina Santos- son quienes más nos apoyan, ellos y nuestros entrenadores». De la lucha, sobre todo, han sacado amigos. Otra cosa es la mentalidad del público, «sobre todo de los paisanos, que habrá que ir cambiando». Casi imposible contra los senior La dificultad para mantenerse en la competición Sénior la tienen las chicas en la desventaja de su constitución física pero se niegan a renunciar a su presencia en esa categoría. Tamara lo intentó, pero al público parecía que no le gustaba. «Ellos van a tener más fuerza, pero, si nos dejan, con algún juvenil podemos¿¡Peso a peso!» La gente lo ve como un deporte de chicos, pero no lo es. No es esta la situación en luchas hermanas, como la bretona, de la que se admiran el trato, el cuidado, que la competición femenina recibe. En el ámbito de las escuelas bretonas se ha apostado por el Gouren como excelente práctica deportiva coeducativa, integradora. Los beneficios de la práctica de la lucha para las niñas son bien percibidos: «Yo veo a mi hija más segura¿ya no tiene miedo desde que hace lucha», confiesa Laura, que no pudo saltar a la lona en La Pola pero que, desde atrás, sumó fuerza al equipo. Es la condición eterna del trabajo callado de nuestras mujeres leonesas, también en el tan leonés aluche: Mª José (Esla-Rueda), Charo (San Guillermo), Carmen (Los Leones)¿y tantas otras que iniciaron a sus hijos (e hijas), les llevaron a los competiciones donde pocos más que ellas les veían esforzarse, les aplaudieron en victorias y ampararon en derrotas y les siguen en cada corro haciendo la más fiel afición. Como la madre de Félix el de Pallide, cuyo archivo de imágenes puede documentar la lucha leonesa de la última década. No conocían nuestras luchadoras los referentes de luchadoras de ayer, como Cuquis, la de Rucayo, o las molineras de Carbajosa de La Sobarriba, que nada tenían que envidiar a sus legendarios hermanos, en tiempos en que su luche fuera tenido por casi pecado. No puede y no debe ya la lucha leonesa conocerse, entenderse y quererse sin los agarres de las grandes lucha doras de hoy y mañana, como Jara Rodríguez, Luz Mª Caicedo, Tania Rodríguez, Mercedes Prieto, Ruth Sánchez, Rocío López, Almudena Jiménez, Valeria Salio, Sara Caldevilla, Miriam Villalba, Julia Gutiérrez, Alba Gonzalo, Elena Díez, Rosalía Fernández, Laura Fernández, Marta Ruiz , Almudena Jiménez,¿ y más. Cada día son más (en esta línea, felizmente, se viene y se ha de seguir avanzando) y mejores, como esa pequeña Priscila Martínez, de las Escuelas del Ayuntamiento de León, que no conoce en un año de alegres y guapos combates, la derrota. Ellas son llama de esperanza, y no estarán solas, Campeonas de la lucha.

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