LUCHA LEONESA Y ALGO MÁS...
Anclados en lo arcaico¿
¿ Y aún antes de lo arcaico. Lo que trae consigo, ya de entrada, una falta de reconocimiento social para la Lucha Leonesa. El funcionamiento -es un decir- en clave actual, otro verano más con los mismos lastres de siempre y sin ningún indicio de apearse del «más de lo mismo». Para entendernos, ya saben, como hace 50 años. Se tiende a sugestionarse con lo que se tiene delante, que es lo cómodo; pero esa tendencia es engañosa, cuando no -en bastantes casos- autoengaño. Particularmente esa minoría que va a gusto en la burra es la que suelta cazurramente eso tan simple de «dejarlo como está, para qué cambiarlo¿». Para innovar y renovar -respetando las esencias- no basta con el voluntarismo, si es que existe puesto que la organización (es otro decir) de los corros refleja más bien desidia y dejadez. Cuando sobre todo habría de aparecer imaginación y riesgo. Difícil que aparezcan, porque es difícilmente concebible que puedan formar parte de la solución quienes están siendo parte -y causa- del problema. La organización y el montaje (?) obsoleto de los corros, su desnuda y cutre escenografía, resulta por más anacrónica para los tiempos que corren. Presupuestos millonarios que no se notan a efectos organizativos y en el plano de la presentación: ornamentación (inexistente), puesta en escena (desactualizada), megafonía (llegar a parar el corro para echarle combustible al generador) minielectrónico (dígitos no legibles a corta distancia ante la falta de pantalla «normalizada» participantes mezclados con el público, ídem en cuanto a la «mesura» del Jurado/presidencial y etc., etc., etc¿ Sacudir la modorra cazurra y aflorar en la sensibilidad deportiva y moderna. Y sentido de la responsabilidad ante cuestiones tan trascendentales como el desorbitado número de lesiones. Nos cansaremos de denunciarlo, por más que lleguemos a ser tildados -por los irresponsables- de alarmistas. Algo está pasando ante la plaga de lesiones -desproporcionadas en relación con cualquier deporte- de todos los veranos ¿No hay reacción federativa? Al menos en cuanto a tomar conciencia, así como en el plano analítico¿ Es que no se salva nadie sano, en mayor o menor medida y algunos super-reincidentes. Y ojo también con la estadística de «lesión con secuela de deserción». Secuela psicológica cuando menos: psicosis de temores a seguir luchando. En cuanto a la idea vendida al inicio de temporada en orden a descongestionar el calendario de corros seguidos para no aumentar (todavía más) el riesgo de lesiones¿ pues que la realidad de la desconcentración no se acabó pareciendo nada a la teoría. Cambio de tercio. El pasado 16 en el juicio que hacíamos sobre los árbitros acabábamos por decir que, en el colmo de esa especie de desgana y pasotismo, «llegaban hasta a compadrear con el público». Que tal arcaica circunstancia suele pasar desapercibida (los espectadores en su mayoría están ya inmunizados), no quiere decir que se trate de ninguna exageración o premonición, como no pudo ser constatar generalizadamente el 19 de agosto en el corro de Riaño. El luchador de pesados Ricardo Fernández reprendía a un árbitro (Antonio Getino) «porque un Colegiado(?) no puede estar hablando con los espectadores. Estampa de lo más arcaico, paupérrima sensación. Total, como hace 50 años (o más?). Como el luchador esperando para intervenir sentado entre el público y con el hijo entre las piernas. Como hace 50 años (¿O ocaso más?). Triste imagen cuasifolklórica a la que le va muy apropiadamente esta folklórica denominación de «el luche o la luche», muy adecuada también para los Festivales de Luchas Folklóricoceltas (aunque éstas al menos van precedidas del apelativo «luchas»). Al hilo de lo anterior, se ha publicado que acaba de confirmarse la asignación diputacional de nada menos que 85.000 euros para el citado Festival Folklóricocelta de La Pola. Sin comentarios¿ porque se comenta solo. Por cierto que con el desembarco de tal psicosis folklorista en nuestra lucha, tampoco extrañaría que se la llegase a incluir en las folklóricas concentraciones de Pendones; folklore éste de los pendones del que se declara ferviente devoto este columnista. Final con cargo a los ajustes de maquetación, suponemos, puesto que cargárselo a «los duendes» parece demasiado. En los titulares de la semana pasada «Luchísticas reflexiones veraniegas del luche», sobraba lo del luche; folklorismo que en clave deportiva aborrecemos¿ si es que no viene quedando suficientemente claro.