Fútbol | Segunda División B
El líder vuelve a las andadas
Dos regalos de la Deportiva al principio le sirven al Guadalajara para asaltar El Toralín
La Sociedad Deportiva Ponferradina perdió ayer en El Toralín por segunda ocasión en la actual campaña. Después de que el Burgos asaltara el feudo blanquiazul a principios de año, ayer fueron los morados del Deportivo Guadalajara los que se hicieron con los tres puntos en un encuentro que se les puso de cara casi desde el pitido inicial. Y no es cuestió de quitarles méritos a los discípulos de Rafael Carrillo, pero lo cierto es que los jugadores de Amaral pusieron mucho de su lado para que el cuadro alcarreño se llevara la victoria. Difícilmente se puede entender cómo antes de que se cumpla el primer minuto, Borreguero le entregue un balón a Santi y que éste le haga «un siete» a Teo para presentarse solo ante Cabrero y batirle con solvencia. Así es difícil encarar un partido con un mínimo grado de concentración y más si se tiene en cuenta que los locales no tenían ni un solo delantero sobre el terreno de juego. Pero como todo en esta vida puede ser empeorable, los bercianos quisieron complicarse todavía más cuando otro nuevo error defensivo por la banda izquierda esta vez, permitió al mismo Santi llevarse la pelota para cruzar hacia el segundo palo donde anotó Iván Moreno, completamente libre de marca. En esos momentos ya podía intuirse que el encuentro quedaba visto para sentencia, pero cuatro minutos después se confirmaban los peores presagios en cuanto a las opciones de remontar aquella situación. Se lesionaba Sergio Mantecón y se vio obligado a pedir el cambio después de recibir un fuerte golpe en la rodilla, cuyo alcance se conocerá en el día de hoy. Ya es mala suerte, con los tres únicos delanteros de la plantilla fuera de combate, el único hombre que estaba viendo puerta resulta que también cae lesionado. Increible. En ese instante sí que dibujaba un panorama cruel para los blanquiazules. ¿Quién podría hacer un gol en esas circunstancias? y más ante un equipo que se replegó a la perfección para ordenar el sistema de contención, en el que la única nota discordante eran las alegrías de su guardameta, el espigado San Miguel, que «cantó» un par de veces sin que nadie acertara a aprovecharse de la circunstancia. Al menos le pusieron empeño Cuando se tiene una tarde tran gris como la que protagonizaron los de Amaral en el primer tiempo, sólo queda echarle arrestos para tratar de remediar lo irremediable, para congraciarse con un público que se merecía otra cosa y que seguía animando a los suyos con la misma ilusión de siempre por vivir alguna de aquellas remontadas de principios de temporada. Y es que no era sorpresa que la Deportiva fuera perdiendo en casa porque esta temporada ya ha sucedido varias veces. La diferencia es que en aquellas ocasiones había delanteros en la cancha como para pensar en la remontada y en esta oportunidad no quedaba ningún jugador en el campo con verdadero olfato de gol. En el primer tiempo Elías tuvo una ocasión tras fallar San Miguel, pero se entretuvo y acabó desperdiciándola. Amaral sacó dos defensas en el descanso y dejó en el banquillo al portero reserva y a lo más parecido a un delantero que tenía y que no era otro que David Álvarez, quien no jugó el sábado con el filial precisamente para poder ser utilizado ayer. El caso es que en la segunda parte los locales tuvieron el balón en su poder casi los 45 minutos de que constó, pero sólo Ernesto encontró la red con un disparo desde 25 metros que daba alguna esperanza de remontar porque restaba media hora por delante. Sin embargo, un cabezazo de Marco que sacó a córner San Miguel y un remate de Nacho a última hora, con el balón saliendo cerca de la escuadra alcarreña, fue lo único interesante que hizo la Deportiva en ataque. Los visitantes supieron defender con orden y con más «teatro» del deseable, pero que en estos casos puede admitirse porque celebraron la victoria casi como si hubieran ganado la Champions.