Un empate que sabe a gloria (25-25)
El Ademar fuerza unas valiosas tablas ante el Valladolid y se coloca en la tercera plaza Y al final el fuego se acabó expandiendo Entrenadores:
N o cabía otro resultado posible en el disputadísimo derbi: 25-25. Ademar y Valladolid se repartieron los puntos en juego en un encuentro espectacular, que estuvo marcado por la emoción y la intensidad hasta los segundos finales. Los de Jordi Ribera, no obstante, merecieron sacar un resultado mejor en su visita a Huerta del Rey, ya que fueron claros dominadores de la contienda, al menos durante los primeros treinta minutos. Pero, un inspiradísimo Gregor Lorger, que salió en la segunda parte por Sierra, frenó en seco el ataque ademarista y permitió a los suyos acercarse en el marcador hasta llegar a igualarlo. El empate, no obstante, es justo resultado para los esfuerzos aplicados por uno y otro equipo. Un derbi siempre es sinónimo de emoción y espectáculo y, si por medio se encuentran BM Valladolid y Ademar de León, la tensión y los nervios están asegurados. No obstante, esta temporada el duelo se presentaba más descafeinado que en otras ocasiones. Los pucelanos, sin opciones en liga, tienen su mente centrada en la eliminatoria de vuelta de la Recopa de Europa contra el Neckar alemán, aunque querrán vengarse del cuadro ademarista de la derrota sufrida en la primera vuelta en León. Y el encuentro no defraudó en absoluto. Sarmiento inauguró el electrónico y Héctor Castresana le secundó en una jugada típica del pivote. Ademar firmaba el inicio soñado. Sin embargo, pagaron cara la contundencia defensiva los de Jordi RIbera, ya que una doble exclusión de Krivoshlykov y Aginagalde mermó el potencial en retaguardia y Valladolid no desaprovechó la oportunidad para voltear el marcador y establecer el 3-2 con un tanto desde los siete metros de Rentero. Tras una primera mitad de dominioi ademarista, los de Pastor reaccionaron y se fueron al descanso con una mínima desventaja (11-12), tras desaprovechar el Ademar la última jugada en la que contaban con la posesión del balón. Tras la reanudación, los vallisoletanos hicieron gala de un increíble esfuerzo defensivo lo que, unido a la buena actuación de Lorger en la portería, les permitió hacerse, de forma paulatina, con las riendas del juego, hasta llegar a obtener una renta de dos goles (19-17) en el minuto 44. No suponía una ventaja como para lanzar las campanas al vuelo, pero mostró la casta y el espíritu de lucha de un equipo que, a pesar de no poder contar con varios de sus referentes en el juego, echó el resto y tuteó al Ademar de León que, por momentos, se encontró sin rumbo en la pista vallisoletana. ero la defensa leonesa dio una vuelta de tuerca más y los vallisoletanos empezaron a pagar el esfuerzo realizado durante todo el partido, lo que aprovechó el conjunto de Jordi Ribera para volver a dominar en el marcador (20-21), en el minuto 22. A partir de ese momento ninguno de los dos equipos quiso dar su brazo a torcer, y fueron intercalándose el dominio en el marcador, aunque los vallisoletanos mostraron más garra y eso les concedió la posibilidad de llegar al último minuto con un gol de ventaja (25-24) y la posesión del balón, que Velasco echó por la borda con un tiro a la nada. L os leoneses no desaprovecharon su jugada y Costa, con el apoyo de un séptimo jugador -Ribera dejó la portería vacía para tener superioridad- estableció el empate a 25. Faltaban quince segundos y el Valladolid tenía una última posesión pero no hubo tiempo para más y el lanzamiento de Bilbija salió fuera.