SIN AFANES POLÉMICOS
Venciendo y convenciendo
CAMPEONES de la Eurocopa, los mejores de Europa, venciendo y convenciendo. Por añadidura con el total beneplácito de tirios y troyanos, de los que creyeron en la Selección y de los que pusieron, cuando menos, la duda como densa niebla en sus pronósticos. Derribando el muro de los cuartos de final que parecía inexpugnable; rompiendo el mito que «sacralizaba» a los germanos. Lo de «al fútbol juegan once contra once y gana siempre Alemania», ahora que poner el casi delante. Nadie lo discute, todos lo alaban, el resumen de los resultados lo evidencia. Victorias rotundas sobre Rusia, Suecia, Grecia y Alemania, aunque el tanteo al final indicara diferencias mínimas; sólo Italia se rindió en el cara o cruz de los penaltis. Juego en equipo, perfectamente compaginado en defensa y ataque. Si en algún partido hubo excepciones, la mayor firmada por el meta Casillas, al final quedó el buen hacer de todos cuantos fueron alineados. Triunfo del hacer colectivo sobre las individualidades. Y la evidencia de que los craks no solucionan por sí solos, la consecución de los títulos. Es más, los craks hicieron eso crack. Ha sido un claro anuncio para navegantes. Y conste que uno de esos craks perseguidos y «deseados» por todos, tuvo a su lado compañeros destacados en sus equipos. Segundo Campeonato de Europa ganado por el fútbol español. El primero se pierde en el túnel del tiempo. Año 1964, título logrado con el famoso gol de Marcelino, en cabezazo magnífico, batiendo al portero conocido por el nombre de La Araña Negra. En 1984, Parque de los Príncipes de París, se fue otra gran ocasión, en fallo increíble del buen meta Arconada a disparo del extraordinario interior galo Platini. Hacía mucha falta este gran logro para el fútbol español, para que fuera elevado a los altares del fútbol internacional; también para ocupar el lugar que le corresponde tanto en el ser como en el estar de nuestro deporte. Justo y necesario aval para merecer título de deporte rey. El fútbol llega al descanso veraniego, nunca como en esta ocasión, bien merecido. Otros deportes ocuparán su lugar, tal vez el más clásico, siempre esperado Tour, en el que desde Trueba hasta Contador, muchos corredores levantaron pasiones con triunfos sonados. Indurain fue, y sigue siendo, el mejor; ahora bien, en la retina de los viejos aficionados aún están vivas las hazañas increíbles de Bahamontes, de Julio Jiménez, del Tarangu, de Ocaña y tantos otros que, en las siestas veraniegas proyectaron películas inolvidables.