Ciclismo | Vuelta Ciclista a España
Contador y Sastre se retan en una carrera de lujo Freire, la baza española al sprint Una crono por equipos con una distancia de 7,7 kilómetros
El ciclismo español pretende conseguir un récord inigualado desde hace 44 años

Carlos Sastre parte como favorito para llevarse la ronda española
Carlos Sastre, dorsal número uno y reciente vencedor del Tour y su antecesor en el palmarés francés, Alberto Contador, también rey del Giro 2008, serán junto a Alejandro Valverde los encargados de dar brillo a una Vuelta a España montañosa, con el Angliru como principal aliciente y lujosa en su nomina de participantes, en un año histórico para el ciclismo español, dominador del calendario. El ciclismo español afronta una nueva edición de la Vuelta a España con la intención de reconquistar un jersey oro que se le resiste desde 2004, un objetivo que esta temporada puede llevarle a igualar un récord vigente desde hace 44 años. Tras las victorias de Alberto Contador en el último Giro de Italia y de Carlos Sastre en el Tour de Francia, España aspira a conquistar por primera vez en su historia las tres grandes vueltas por etapas del calendario internacional en una misma temporada, algo que hasta la fecha sólo ha podido hacerlo el ciclismo francés en 1964. Dos legendarios corredores fueron los artífices de aquel registro sin parangón previo o posterior: Jacques Anquetil, que hizo doblete imponiéndose en el Giro y en el Tour, y su eterno rival, Raymond Poulidor, quien se alzó con un triunfo en la Vuelta que supuso a la postre su única victoria en una carrera de tres semanas Alberto Contador (Astana), es el señalado por sus propios rivales y directores como claro favorito para el triunfo en Madrid. El madrileño, de 25 años, feliz con una Vuelta marcada por la montaña, llega con menor desgaste que sus rivales que acudieron al Tour de Francia y ha preparado la carrera. Por calidad, experiencia, motivación y equipo no debe fallar ante un reto histórico: en caso de victoria será el primer español que tiene en su palmarés las tres grandes por etapas. En este caso uniría su nombre al de cuatro corredores legendarios que conocen el sabor del éxito en Vuelta, Giro y Tour, que son Jacques Anquetil, Bernard Hinault, Eddy Merckx y Felice Gimondi, un reto que estimula a un hombre ambicioso llamado a marcar el ciclismo del presente y del futuro. Además, y en plena efervescencia del ciclismo español, un triunfo daría a un solo país, a España, las tres grandes en una misma temporada, hecho que no se repite desde 1964, con Anquetil y Poulidor como protagonistas. El primero hizo doblete en Tour y Giro y Pou Pou se llevó la Vuelta. Contador se batirá en duelo con Carlos Sastre, su flamante heredero en la conquista de los Campos Elíseos de París. El líder del CSC, curtido en celebraciones llega con su habitual aire de modestia y prudencia, castigado por el Tour y aceptando que «Contador lo tendrá más fácil», pero su experiencia en grandes vueltas y un equipo pensado para la ocasión le deben de poner al vecino de El Barraco en la pelea por lo más alto. Como tercero en discordia, aunque un peldaño por debajo en ambición y estado de forma se encuentra Alejandro Valverde (Caisse D'Epargne), que llevará los galones que le corresponderían al Oscar Pereiro si éste no se hubiera herido en el Tour. El murciano, con 11 victorias, ha salvado la temporada y se conforma con pescar una etapa y «ver que pasa en el día a día». Nombres que acaparan la atención de una Vuelta con la mejor particip ación de los últimos años, que será en este aspecto «el Tour de este año», como comentó el director de la carrera, Víctor Cordero. Granada va a vivir la Vuelta a España del cambio generacional, en una carrera que comenzará con una contrarreloj por equipos de 7,7 kilómetros que aparece como una simple anécdota, pero que puede resultar peligrosa, selectiva. Es un trazado urbano en el que no deberán de descuidarse los equipos, que puede resultar peligroso por la sequedad del terreno. El riesgo se puede pagar caro y en esa tesitura es donde la carrera se puede complicar. Granada es bella, mágica, sorprendente, pero hablando de ciclismo puede convertirse en una trampa. No hay más que citar nombres como los de Sierra Nevada, las Alpujarras o Monachil para detectar cierta inquietud, una especie de manto invisible que advierte que nada será fácil. De momento serán testigos los granadinos del choque generacional que nos llega entre Sastre y Contador.