| Reportaje | Un gran maestro del ajedrez |
«Los ordenadores matan la creatividad y crean inseguridad en el jugador»
El gran maestro Lajos Portisch, una leyenda viva del ajedrez, está por primera vez en León

El gran maestro Lajos Portisch
león
Es la primera vez que visita León pero su fama le precede. Conocido como
por su depurado estilo posicional, el gran maestro Lajos Portisch es una leyenda viva del ajedrez que a sus 71 años todavía mantiene esa fuerza y esa ilusión que le convirtieron en el mejor jugador del mundo no ruso en los años sesenta y en el más serio rival de la gran maquinaria soviética junto con Fischer.
Sin perder un ápice de su amor por el juego, Portisch se mantiene activo con una fuerza como jugador muy considerable, lo que le hace ser un peligroso rival para cualquiera de los grandes maestros que desde de ayer juegan en el Palacio de los Deportes el I Open Mundial de Ajedrez.
Pero si en el mundo del ajedrez Portisch ha sido una de las figuras más importantes durante más de cuatro décadas, en el mundo del canto su voz brilla con luz propia ya que entre sus aficiones más arraigadas la música y en concreto el canto le han granjeado fama de ser un exquisito barítono que lo mismo canta una canción popular de su tierra natal que se encarama en un aria del Boris Godunov, o entona, acompañándose al piano con soltura el aria de la muerte de Desdémona del
de Verdi.
«La música y el ajedrez han ocupado la mayor parte de mi vida, dice con esa voz profunda y perfectamente impostada, y si tuviera que comenzar otra vida, tal vez el canto ocuparía el primer lugar en ella», apunta Portisch con aire nostálgico. He grabado un CD con lieder de Schubert y Schuman, porque el lied es una faceta del canto que me fascina. Actualmente doy recitales en mi país y estudio intensamente para tener la voz en su sitio y poder ofrecer conciertos. Creo que si volviera de nuevo a nacer el canto ocuparía un lugar preferente».
Natural de Zalaegerszeg, Hungría, donde nació un 4 de abril de 1937, Lajos Portisch es un Gran Maestro cuyo estilo eminentemente posicional le ha granjeado fama de rocoso, de ser un jugador tremendamente combativo y prácticamente invencible cuando consigue posiciones ventajosas. Su dominio del medio juego, su amplio conocimientos de los finales de juego pero sobre todo su tremenda preparación teórica en las aperturas le otorgan ese halo de jugador completo, ecléctico y preciso.
«Jamás he preparado una partida con ordenador, pues no se manejarlo, confiesa este supergran maestro, nueve veces campeón de su país y record de todos los tiempos en O
limpiadas de ajedrez donde ha obtenido resultados de escándalo al obtener puntuaciones el 80 y 90% en el primer tablero de su equipo con varias medallas de oro en su haber.
«Creo que el verdadero ajedrez ha perdido mucho de creatividad de improvisación y de esa frescura que siempre le ha otorgado el estudio personal sin depender día y noche de un ordenador, insiste. El ordenador es bueno para ayudarte a analizar determinadas posiciones, finales o una variante concreta, pero siempre como una herramienta no como un sustituto de tu cerebro. Los jóvenes cada vez dependen más de estos sofisticados aparatos y eso les resta creatividad y el saber pensar por ellos mismos. Son demasiado dependientes de los PC y cuando se encuentran con posiciones que no han visto o han estudiado con su computadora, se sienten desorientados y cometen errores», afirma.
Portisch representó a Hungría en el Campeonato del mundo juvenil de Antwerp en 1955. Su puntuación fue de 4.5/7 en la ronda preliminar y en la final, obtuvo 5.5/9, terminando 4º, el vencedor fue Borís Spaski. Portisch empató por el 1º-3º puesto Entre 1956 y 1957 jugó por equipos contra Polonia, Estonia, la URSS, Bielorrusia y Yugoslavia. Participó en su primera Olimpiada de ajedrez por Hungría en 1956, y luego lo haría en 20 Olimpiadas más. Sobresalió en su primera participación internacional, ganando en Balatonfured en 1958 con 9/11, por delante de los Grandes maestros László Szabó y Aleksandr Tolush. Consiguió el título de Maestro Internacional en 1958. Terminó segundo en Hastings en 1958-59 con 7/9 por detrás de Wolfgang Uhlmann.
Brillante palmarés en torneos
Portisch fue muy activo en la escena internacional desde finales de los años 1950 hasta principios de los años 1990 y estuvo en la élite durante más de 30 años, Frecuentemente, terminaba por delante de los mejores Grandes Maestros soviéticos en eventos importantes, estaba cerca de la parte alta de la tabla y solo en muy raras ocasiones terminaba con marcadores menores, demostrando su gran consistencia. Portisch ganó al menos un gran torneo internacional durante casi dos décadas.