Diario de León

Finalizan en el Porma y Órbigo las mejores frezas de los últimos años

Los frezaderos son perfectamente visibles ya que cambia el color del lecho del río

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Pedro Vizcay
León

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A lo largo de la segunda quincena de diciembre y primeros de enero en los ríos regulados se han mantenido importantes concentraciones de truchas en su ciclo reproductivo denominado «freza» y también «fregón» en la comarca berciana. En esta época los salmónidos que han alcanzado la madurez sexual excavan un nicho en los fondos de gravas, con poca profundidad y aguas suaves para depositar su carga de huevas que, una vez fecundadas por los machos, son enterradas cubriéndolas con la misma grava removida. Sí, y a lo largo de los siguientes días, siempre dependiendo de la temperatura del agua y de las horas de luz, irán eclosionando los alevines que, en una primera fase, permanecerán con la vesícula vitelina hasta que una vez consumida puedan alimentarse por sus propios medios.

Los ríos regulados han venido manteniendo un caudal bajo y estable, debido a que los pantanos están reteniendo agua debido a su escaso nivel. Precisamente la ausencia de crecidas que remuevan y limpien los fondos ocasiona un problema a los reproductores ya que se ven imposibilitados para frezar en lechos colmatados por lodos y contaminación. En este sentido la limpieza de frezaderos llevada a cabo por la administración y por las sociedades de pescadores se ha dejado notar al conseguir concentrar en las zonas de actuación gran cantidad de truchas de diversos tamaños. Los frezaderos son perfectamente visibles ya que cambia el color del lecho del río en las zonas removidas sobre las que se sitúan las truchas.

Vegas del Condado

Uno de los puntos donde mayor cantidad de truchas ha podido apreciarse se sitúa en el río Porma a la altura del puente de Vegas del Condado. Destaca también esta concentración por el tamaño de las «pintonas» con ejemplares que a menudo superan los dos kilos de peso. Junto a ellas, pero conservando la jerarquía, otros ejemplares mas pequeños hasta los 24-25 centímetros. En el aspecto negativo habría que destacar el hecho de que muchos ejemplares están infectados por el hongo de la saprolegnia, que se manifiesta en manchas cutáneas de color mas blanquecino. El hongo, que si está muy extendido debilita al pez hasta producir su muerte, es mas virulento con las aguas frías. El roce de la piel del salmónido con las gravas del fondo al excavar elimina la mucosa natural que protege la piel y facilita la enfermedad.

En el río Órbigo, sin duda el que cuenta con mayores poblaciones de salmónidos, los frezaderos se suceden a lo largo de todo su curso, desde Hospital bajo el puente viejo, hasta Rioseco de Tapia. Sin duda uno de los mas llamativos por la cantidad de truchas se sitúa en Carrizo de la Ribera, por encima de uno de los brazos del puente de Hierro. Sin embargo y a pesar de las espectaculares frezas son muchos los aficionados que se muestran escépticos: «Muchas de esas truchas son híbridos repoblados que realizan por instinto la freza pero que no son fértiles» comentan algunos veteranos de Benavides de Órbigo que todos los años asisten al espectáculo. En el río Esla se aprecian menos frezaderos. El mayor de todos, situado a la altura del azud de Villómar, ha sido esquilmado por un nutrido bando de cormoranes.

Ríos no regulados

Las frezas suelen adelantarse en la comarca berciana debido a que la climatología es mas benigna y las aguas mas cálidas. Aquí, y también en los ríos regulados, prácticamente ya han finalizado y restan pocos ejemplares en los frezaderos En los ríos naturales, que no tienen presas en cabecera y se alimentan de fuentes y neveros suelen retrasarse entre un quince días y un mes. Hace años el Omaña, en el coto del Castillo, disponía de un increíble frezadero que era vigilado noche y día por Paulino, el guarda mayor. También Bernesga, Torío y Curueño presentan frezaderos de menor tamaño pero donde las truchas son realmente autóctonas. Duerna y Eria son también ríos naturales. En ambos destaca el tamaño de las truchas, pero no por ser grandes, sino porque ejemplares de 18-19 cms. ya son capaces de reproducirse. Las riadas previas facilitan las frezas al limpiar el cauce, pero las riadas posteriores, si son muy fuertes, pueden dar al traste con la puesta al arrastrarla. Si la eclosión ya se ha producido los alevines derivan aguas abajo y sufren importantes pérdidas, pero se salvan muchos y repueblan las zonas bajas de los ríos.

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