TENIS. ROLAND GARROS
Federer reina por fin en París
El suizo ingresa en el Olimpo del Grand Slam con una fácil victoria sobre Sodeling
Roger Federer besa el trofeo de campeón tras su victoria sobre el sueco Robin Soderling.
Roger Federer (número dos del mundo) se consagró ayer en París como el mejor tenista de los últimos tiempos. El campeón suizo ganó por primera vez en Roland Garros, el único título de Grand Slam que faltaba en su palmarés. Ingresó por la puerta grande en el restringido club de los poseedores de los cuatro trofeos principales, un Olimpo en el sólo han irrumpido Rod Laver y André Agassi en la era Open. En una final aguada por la lluvia y la desigualdad, el estilista de Basilea doblegó al sueco Robin Soderling (23º favorito), que le había puesto la gloria en bandeja al eliminar una semana antes a Rafael Nadal, hasta entonces tetracampeón invicto. Fue una victoria rápida, fácil y expeditiva en tres set por 6-1, 7-6 (1) y 6-4 en menos de dos horas con la que igualó el hito de los catorce Grand Slam en el zurrón ostentado por el estadounidense Pete Sampras.
Federer recibió la -˜Copa de los Mosqueteros-™ de manos de André Agassi, el último campeón que había logrado el póker más codiciado del tenis. Fue hace diez años en la misma pista central en la que la víspera había ganado Steffi Graf, con la que entonces el chico de Las Vegas inició un idilio que finalizó en matrimonio con hijos.
Y Federer lloró. Como en Melbourne. Allí fue por perder el Open de Australia ante Nadal. En París sollozó de satisfacción, con el número uno con las rodillas de cristal a remojo en su piscina de Manacor. Aprovechó que, por primera vez, el zurdo balear no estaba al otro lado de la red para ingresar en la leyenda. Fue una consagración merecida, como reconoció el mallorquín desde su retiro, donde dice que no vio la final por televisión. Pero una coronación por defecto. También Rafa Nadal se proclamaba campeón cuando era número dos del mundo. Pero lo hacía ante el líder del escalafón. Soderling salta desde ayer domingo al puesto número doce desde el 25º. La diferencia, en la cancha fue abismal.