Balonmano. Liga de campeones
El Ademar resuelve en Suiza
Sin brilantez pero sabiendo sufrir, el equipo leonés logró su primera victoria a domicilio (39-40) ante al Amicitia de Zurich y se afianza en el grupo con opciones de pasar a la siguiente ronda
Aguirrezabalaga, con tres goles consecutivos, fue crucial en la remontada del Reale Ademar.
El « Volare» en versión de los Gipsy Kings con que la megafonía suiza saludó la entrada del Reale Ademar en la cancha no fue premonitorio. El equipo leonés no voló sobre el Saalsportalle de Zurich, más bien se movió pesadamente, pero lo que cuenta es que no falló. En la pista helvética no se podía fallar y los leoneses no lo hicieron. Fue una victoria (27-30) conseguida sin brillantez porque tocó ir por detrás durante muchos minutos pero a la postre lo que importaban eran los dos puntos y ya están en el zurrón. Dos puntos vitales, de oro, para asentarse entre los equipos con opcionesde de pasar a la siguiente ronda de la Liga de Campeones.
De entrada, los suizos plantearon una defensa presionante con un 5-1 y un 4-2 abierto intentando entorpecer las circulaciones de balón del equipo leonés. Y haciendo su juego, sin locuras, se fueron en el marcador (5-2) pasados los primeros cinco minutos. Al equipo leonés le costaba horrores romper el entramado defensivo del rival.
Su ataque posicional no era fluido y los lanzadores, Buntic y Bicanic, estaban fríos. Sólo Doder veía puerta en ese arranque. Y el peligro en los suizos venía por los extremos: Marcel Hess con sus tres tantos era el principal quebradero de cabeza de la defensa leonesa.
El 6-0 defensivo planteado por Ribera fue ganando en consistencia aunque los helvéticos, manteniendo su juego sin florituras, llegaron al ecuador de la primera mitad con una ventaja de dos tantos: 8-6.
Ribera empieza mover el banquillo. Cambios en el lateral. Bicanic, desacertado, dejó su sitio a Aguirrezabalaga, a la postre decisivo aunque el panorama tardó en cambiar. En el Reale Ademar hay malos síntomas con jugadores que intentan hacer la guerra por su cuenta. Con evidente gesto de enfado, Ribera pide un tiempo muerto para intentar la reacción. Abronca a los suyos. Caen por 10-6.
Y llega la primera remontada. Tres latigazos seguidos de Aguirrezabalaga en menos de un minuto dan oxígeno a un equipo que boqueaba. Y Alilovic comenzó a parar. Tras un parcial de 0-3, el marcador cambia a un 10-9 mucho más esperanzador. Y Buntic ponía el empate a diez poco después. El tiempo muerto de Ribera fue providencial.
Viendo como se le oscurecía el horizonte a su plantel, el técnico suizo, Robert Nijdam, hizo lo mismo. Pero los resultados no fueron los mismos. El equipo leonés, con un gol de Castresana, sobre la bocina, se fue uno arriba al descanso: 14-15. Un gran resultado para el pobre juego de la primera mitad.
El segundo tiempo no tuvo un inicio clarificador. El Ademar volvió a su juego espeso y Ribera tuvo que cambiar la dirección dando entrada a García Vega por Doder.
Pero las cosas no se aclararon. El Ademar vuelve a ir por debajo (22-20) y el partido no se complicó sobremanera porque Alilovic sacó su clase para hacer varios paradones soberbios cuando realmente hacían falta y cuando el equipo peor lo pasaba. Un parcial de 0-3 propiciado por la «muralla-Alilovic» puso a los leoneses de nuevo arriba. Una contra de Krivoshlykov y otra de Mikel Aguirrezabalaga tras corte de balón da al Ademar su máxima ventaja (23-26) cuando quedaban diez minutos para el final. Y el recital Alilovic seguía al tiempo que el Amicitia perdía fuelle. Los helvéticos apretaron pero los de Ribera mantuvieron el tipo para sumar su primera victo ria a domicilio.