Cajasur reabre hoy con normalidad a la espera de que se concrete su futuro
El plan de viabilidad optará entre una fusión, la venta total o parcial, o la quiebra

Turistas pasan en un coche de caballos por delante de la sede central de Cajasur.
Las 474 oficinas de Cajasur, entidad de la Iglesia católica, abrirán hoy con total normalidad al público. Los 3.000 empleados de la entidad de ahorro acudirán a sus puestos de trabajo a las ocho de la mañana, para 30 minutos más tarde atender a los clientes. Aunque todo esté tal y como quedó cuando el viernes se echó el cierre, en este fin de semana la vida de Cajasur ha dado vuelco. El Banco de España decidió su intervención el sábado, si bien tanto sus responsables del supervisor como la Junta de Andalucía han insistido que no hay peligro para el dinero ni productos financieros confiados a Cajasur. El Fondo de Garantía de Depósitos mantiene que está cubierto hasta 100.000 euros por depositante.
En plena semana de Feria, la recuperación del funcionamiento habitual de la entidad se mezclará con la presencia de los nuevos administradores -”José A. Iturriaga, Tomás González y Francisco Orenes-” en la capital cordobesa, donde llegaron el domingo. Los tres elegidos, expertos bancarios con elevados conocimientos financieros, dirigirán, controlarán y ejecutarán la actividad diaria de Cajasur. En un mes deberán elaborar el plan de viabilidad que sacará del agujero en el que se encuentra a la entidad de ahorro a través de su fusión con otra caja, la venta total o parcial de su negocio o la quiebra, posibilidad esta última casi descartada.
Los tres administradores serán asesorados en la búsqueda de soluciones por el banco de inversión japonés Nomura, heredero de los activos de Lehman Brothers en Europa y Asia. Su máximo responsable en España es Francisco Sánchez-Asiaín, quien ocupaba el mismo cargo en UBS cuando el banco suizo fue elegido para desempeñar la misma responsabilidad en la intervención de Caja Castilla-La Mancha. La presencia de Nomura en el proceso obedece al complejo procedimiento establecido por el FROB con una serie de bancos de inversión extranjeros, tras rechazar a los españoles por el conflicto de intereses.