Incertidumbre sobre el futuro de Grecia por la falta de apoyo nacional
Los partidos del Gobierno de coalición se oponen a las medidas que Bruselas exige para prestarle más ayuda.

Representantes del FMI, BCE y CE, ayer en Atenas.
La incertidumbre sobre el futuro del país volvió a instalarse ayer en Grecia después de un fin de semana de reuniones a múltiples bandas que concluyeron sin que los diferentes actores cediesen en las posiciones en que se han enrocado.
La llamada troika —formada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE)—exige al Gobierno de coalición que dirige el exbanquero Lukás Papadimos rebajas salariales en el sector privado y nuevos recortes de gasto público, a lo que se oponen los partidos políticos.
«Nos están pidiendo más recesión. Y yo lucho contra ello», criticó el líder de la conservadora Nueva Democracia (ND), Antonis Samarás, a la salida de una reunión de 5 horas con Papadimos y los otros dos líderes de las formaciones que forman el Ejecutivo (socialdemócratas, conservadores y ultraderechistas).
Según el presidente de la formación ultraderechista Laos, Yorgos Karatzaferis, estas medidas ahondarán en la «miseria» provocando una grave reacción contra los Gobiernos. Es que las medidas de austeridad han provocado que el desempleo se haya doblado (hasta cerca del 20 %), miles de negocios hayan cerrado y los salarios se hayan visto reducidos una media de un 25 %.
«Yo no contribuiré a que estalle una revolución que haría arder Europa», dejó claro Karatzaferis tras el encuentro con Papadimos.
Por su parte, el Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok), la mayor formación parlamentaria, deberá estudiar las medidas exigidas por la troika en su Consejo Político, ya que actualmente el partido se encuentra sin un liderazgo claro y sumido en luchas intestinas por la presidencia.
Sí que se llegó a acuerdos —según explicó el propio Papadimos— en torno a las medidas de reducción del gasto público.