El G20, abocado a un acuerdo de mínimos sobre la guerra comercial
Todos los países llaman a desactivar la tensión existente entre Estados Unidos y China.

Los asistentes a la cumbre de líderes del G20 que se celebra en Osaka (Japón). JIJI PRESS
j. m. camarero | osaka (japón)
Dos eran los asuntos que los líderes mundiales estaban llamados a tratar en la Cumbre del G20 que comenzó ayer en Osaka (Japón) y en uno de ellos el acuerdo para una declaración final conjunta -la habitual en este tipo de reuniones- se atisba más que complicado para conseguir un consenso. Pero no será previsiblemente el del conflicto comercial protagonizado por Estados Unidos y China, como se preveía por las declaraciones altisonantes de sus presidentes, Donald Trump y Xi Jiaoping, respectivamente. Ahora es la política sobre el cambio climático la que más quebraderos de cabeza está provocando entre los negociadores, cuyas conversaciones se extenderán durante toda la madrugada japonesa.
Todo dependerá de la posición que adapten las dos grandes potencias mundiales después de protagonizar una escalada que les ha llevado a aplicar diferentes aranceles a los productos que han importado de su competidor. Trump y Jiaoping preveían reunirse a solas hoy por la mañana, una cita de la que se espera el desbloqueo de una situación que ya ha comenzado a afectar al conjunto de la economía. Fuentes cercanas a la negociación anticipan que el conflicto comercial «va a ser un punto más sencillo» de lo que inicialmente se esperaba, porque «se pueden encontrar conexiones» en determinadas materias, indican fuentes de la delegación española.
En cualquier caso, de gestarse el acuerdo será un pacto de mínimos. Prácticamente el mismo que se firmó en la anterior Cumbre del G20, que tuvo lugar el año pasado en Buenos Aires. Los representantes de la delegación española defienden «una posición de libre comercio, rechazo al proteccionismo, compromiso con la reforma de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y el multilateralismo».
La ministra de Economía, Nadia Calviño, aclaró que el debate que se llevó a cabo ayer fue «constructivo» en materia comercial, «incluso entre los representantes de Estados Unidos y China», aunque esa realidad no tiene por qué implicar un acuerdo final. Calviño explicó que hubo «llamadas a desactivar la tensión comercial», básicamente porque todos los países participantes -España lo hace como invitado desde 2008- sostienen que es lo que más beneficia al conjunto de la economía.
A primera hora de la mañana, cuando dio comienzo el evento en el Centro de Convenciones de Osaka, ni Donald Trump ni Xi Jiaoping habían dado muestras de que fueran a alcanzar un acuerdo sobre la guerra comercial. De cara a la galería, ambos mandatarios no se han dirigido el saludo, al menos ante las cámaras, ni en la tradicional foto de familia con todos los líderes mundiales ni en el primer encuentro de la cumbre.