El presidente anunció un «periodo de transición» económica
Pánico a una recesión en EE UU por culpa de Trump
Nuevo golpe a las grandes tecnológicas de Wall Street y la incertidumbre se contagia a Europa

Trump se baja de Marine One en la Casa Blanca tras regresar de Florida.
Máxima tensión en los mercados financieros mundiales. El miedo a un frenazo en la economía estadounidense lleva días rondando el ánimo de los inversores y ayer dio su zarpazo definitivo después de que Donald Trump haya evitado descartar una recesión en el país. «Nos enfrentamos a un periodo de transición» en la economía, aseguró el nuevo inquilino de la Casa Blanca este fin de semana. Su objetivo es concienciar a la población de que se avecinan tiempos difíciles aunque, a su juicio, esta etapa servirá para volver a crecer con más fuerza.
Sus palabras han caído a plomo sobre el mercado, que no termina de acostumbrarse a lo imprevisible de este nuevo mandato del magnate. Y eso pese a que el director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, Kevin Hassett, restó importancia a los temores de una recesión este lunes en una entrevista con CNBC, después de que el presidente Donald Trump no descartara ayer esa posibilidad, lo que ocasionó numerosos comentarios.
Los mayores damnificados fueron ayer los valores tecnológicos, que al cierre de los mercados europeos se hundían en Wall Street, con notables pérdidas de más del 3,5% para el índice Nasdaq que agrupa a este tipo de compañías. Gigantes como Tesla —fundada por Elon Musk— llegó a hundirse un 13%, mientras que Nvidia rozó el 5% de caída. Otros miembros de los denominados 'Siete Magníficos' como Microsoft o Amazon también perdían más de un 3%. «Estamos observando un ajuste en las asignaciones de capital, donde las acciones estadounidenses comienzan a actuar como una fuente de liquidez para inversiones en mercados históricamente infravalorados como Europa y China", apuntan los analistas de eToro. «La tendencia es clara: el dominio absoluto del mercado estadounidense ya no es incuestionable", añaden.
Los números rojos se extendieron con rapidez a Europa, donde el Ibex-35 perdió un 1,3%, aunque resistió sobre los 13.000 puntos. El sector bancario volvió a ser el más perjudicado, con pérdidas del 4% para Banco Santander —entidad que busca crecer en EEUU— y que rondaron el 3% para BBVA y Sabadell. El índice VIX, otro de los indicadores más seguidos para medir los niveles de riesgo y volatilidad, también se sitúa en máximos del año. «El entorno de mayor incertidumbre perdurará en las próximas semanas, hasta que se cierre la caja de pandora de los movimientos arancelarios y permita ajustar las expectativas de los inversores", apuntan los analistas de Bankinter.
La próxima cita clave para los inversores llegará a comienzos de abril, cuando entren en vigor los aranceles recíprocos anunciados por la Casa Blanca con el final de la moratoria para Canadá y México. «Hasta entonces, las nuevas imposiciones geográficas —como en la Unión Europea-, las posibles represalias o las moratorias siguen siendo imprevisibles", anticipan los expertos. Esa duda en torno a los movimientos de EE UU en materia comercial y geopolítica es lo que más está pesando, para mal, en las decisiones de los inversores, con una montaña rusa en jornadas de fuertes pérdidas que dan paso a subidas incluso mayores, siempre al compás de Donald Trump y con demasiados frentes sobre la mesa. «Estamos asistiendo a una reconfiguración en las preferencias de los inversores, un cambio en los flujos de capital, una política monetaria que sigue buscando claridad y una creciente incertidumbre sobre el rumbo de la economía global. En este escenario, los mercados han oscilado entre la expectativa de nuevos estímulos en Europa, señales de desaceleración en EEUU y un sentimiento inversor dominado por la cautela» apunta Javier Molina, analista de eToro.
En ese clima de duda e indecisión, los inversores parecen optar por deshacerse de sus activos de riesgo. Y eso incluye las criptomonedas, donde el bitcóin ha bajado de los 80.000 dólares por primera vez desde el pasado noviembre. La alternativa es buscar refugio en otros activos más seguros como la renta fija. Al comprar bonos, los precios suben y la rentabilidad, que se mueve de manera inversa, baja. De ahí que el interés del bono estadounidense a 10 años esté bajando más de un 2,5%.