El aumento del gasto podría frenar la bajadas de tipos
El contraataque de Europa dinamita el plan del BCE para controlar la inflación

Christine Lagarde, presidenta del BCE, ayer en la rueda de prensa.
Como vivir sobre un volcán dormido sin saber cuándo va a erupcionar. Los bancos centrales vigilan de cerca el impacto de la nueva guerra arancelaria y la tensión geopolítica desatada tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, ante la evidencia de que las previsiones que hasta ahora apuntaban a un mayor control de la inflación pueden saltar por los aires en plena incertidumbre global. En el caso del Banco Central Europeo (BCE), no solo por las medidas adoptadas en EE UU, sino por la respuesta del Viejo Continente, resumida en un amplio paquete de gasto que puede obligar a la institución presidida por Christine Lagarde a replantearse su estrategia de bajadas de tipos de interés para estimular el crecimiento. El BCE espera ahora a conocer cómo plantean los gobiernos la financiación de ese milmillonario plan para defensa e infraestructuras. Si es a través de emisiones de deuda conjunta —como se hizo durante la pandemia para dar respuesta a la crisis sanitaria-, el organismo podría tener un papel clave como 'comprador', enfrentándose a una nueva paradoja en la que será difícil encontrar el equilibrio para combinar esa política expansiva con su estrategia del control de la inflación. La propia presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha alertado esta semana de que los planes europeos ante la escalada de la guerra comercial suponen una amenaza para la estabilidad de precios. Y cada vez hay más voces que apuntan a que la institución se verá obligada a frenar el ciclo de recortes de tipos actual. «Tendremos que conservar la agilidad para responder a las circunstancias complejas que vayan surgiendo", apuntó Lagarde, dejando claro que tanto los aranceles como el mayor gasto en defensa harán que sea «imposible» garantizar que la inflación en la zona euro se mantenga en el objetivo del 2%. El indicador al que se referencian la mayoría de las hipotecas en España cerró ayer en el 2,45%, dejando su media mensual en el 2,431%, lo que implica un aumento desde el 2,407% de febrero, aunque seguirá abaratando las hipotecas variables si se compara con el dato de hace un año (3,718%). «Si Trump cumple su amenaza, la inflación podría subir de nuevo y el BCE podría verse forzado a congelar tipos, con lo que el precio de las hipotecas podría estancarse o aumentar".