Se verán afectados los componentes
Bruselas promete represalias por los aranceles a EEUU
Cuerpo calcula que el golpe a la industria del automóvil rondará el 2% de las exportaciones

Ursula Von der Leyen. OLIVIER MATTHY
La Comisión Europea está «preparada» para plantar cara a Donald Trump y la «indeseada» guerra comercial que ha desatado, que tuvo su último hito la noche del miércoles al anunciar aranceles del 25% a las importaciones de automóviles y sus componentes. El Ejecutivo dirigido por Ursula Von der Leyen elevó ayer el tono contra el presidente estadounidense y prometió una respuesta «de máximo impacto» sobre EE UU. Bruselas, empeñada estos últimos meses en fortalecer su industria ante un mundo cada vez más convulso, comienza a conocer ahora las intenciones reales de Trump y con qué tasas quiere gravar cada producto. El Ejecutivo comunitario, acostumbrado a la serenidad y a evitar dar pasos en falso, sorprendió ayer al prometer una respuesta «firme» y «robusta» ante unas barreras comerciales «que van en la dirección contraria» a los intereses europeos. El portavoz de la Comisión, Olof Gill, aclaró que Bruselas ya trabaja para «calibrar» una respuesta, aunque evitó dar una fecha concreta sobre su anuncio definitivo. Ahora bien, el Ejecutivo comunitario quiere evitar a toda costa este choque de trenes con su principal socio comercial e insta a Trump a buscar «una solución dialogada». El problema radica en que desde la llegada de Trump a la Casa Blanca la Unión Europea no ha encontrado un interlocutor con predisposición a atender sus demandas al otro lado del Atlántico. Ni el Comisario de Comercio, Maros Sefcovic, ni el presidente de Francia, Emmanuel Macron, han conseguido redirigir a un Trump que amenaza con golpear uno de los motores de la economía europea.
En España la industria es clave y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, consideró ayer que nuestro país se verá afectado por los aranceles de Trump a los vehículos extranjeros. Sus cálculos apuntan a un impacto sobre el total de las exportaciones que estará «en torno al 1% o 2%». La mayor víctima de estos aranceles será la de la producción de componentes, donde «España es líder mundial» y es previsible que haya una exposición indirecta que afecte al mercado, ya que el país vende piezas a otros como Francia, Italia o Alemania, que tienen un gran peso en el mercado estadounidense. Desde Anfac hicieron ayer un llamamiento a reaccionar.