Los deberes pendientes de España en una cargada agenda energética para 2026
Las decisiones sobre el gas, renovables y nuclear junto a la regulación marcan el calendario

'Puesta de sol'
España encara 2026 con una cargada agenda energética marcada por decisiones aplazadas, expedientes abiertos y desarrollos normativos aún incompletos. Desde la adaptación técnica de las renovables para reforzar la estabilidad del sistema eléctrico tras el apagón de abril, hasta la definición de la retribución de las redes de gas, la prórroga nuclear, el impulso a las interconexiones o la llegada efectiva de la eólica marina y la cogeneración, el país se enfrenta a un conjunto de retos que combinan urgencia técnica, presión regulatoria y compromisos europeos pendientes. Tras la convulsa aprobación de la retribución a las redes, la CNMC tiene que tomar próximamente una decisión sobre la retribución a las redes de gas, tanto transporte como regasificación y distribución. Es decir, el dinero que se destina a estas infraestructuras para el periodo 2027-2032. Todo en un momento en el que el sistema cuenta con unas infraestructuras que ya están listas para transportar los gases renovables. En un contexto macroeconómico volátil, las compañías del sector demandan señales regulatorias e incentivos que permitan acompasar la transición energética con una caída importante de los ingresos regulados durante el periodo retributivo actual. Competencia abrió el 31 de diciembre una consulta pública para recibir alegaciones de las eléctricas sobre las nuevas medidas antiapagones que entrarán en vigor el 20 de enero. En la misma se debaten los procedimientos de operación 3.1, 3.2 y 7.2 para la introducción de medidas urgentes para la estabilización de la tensión en el sistema eléctrico peninsular español después de que el organismo haya mantenido, tras varias prórrogas, las medidas temporales adoptadas para reducir las oscilaciones de tensión que fueron aprobadas el pasado 20 de octubre a petición de REE. El apagón de 2025 aceleró, tras más de un lustro aguardando en su momento en un cajón, la actualización del procedimiento de operación 7.4. Esta normativa pone el foco en las plantas fotovoltaicas y eólicas para adaptar su tecnología y que puedan recibir consignas de control de tensión de la red por parte de REE en tiempo real —y no en la víspera, como hasta ahora— con el fin de poner sus sistemas a absorber energía reactiva para reducir eventuales sobretensiones, como pueden hacer las centrales eléctricas síncronas. Hasta diciembre, solo medio de centenar de plantas habían iniciado las pruebas para el control de tensión, de un total de 64.000 instalaciones renovables que hay en España y de las 168 centrales eléctricas que lo solicitaron en octubre.