La Airef alertó la pasada semana del incremento del 15% en la duración media
El Gobierno crea un Observatorio para controlar las bajas médicas
El Ministerio convoca de nuevo a sindicatos y patronal para la reforma de la incapacidad temporal

Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Gobierno.
El Ministerio de Seguridad Social reactiva el diálogo con sindicatos y patronal para intentar reformar la incapacidad temporal, pocos días después de que la Autoridad Fiscal (Airef) denunciase el descontrol en la gestión de las bajas médicas. Tras cuatro meses de parón en las negociaciones, el Gobierno puso ayer sobre la mesa la creación inminente de un Observatorio Estatal de la Incapacidad Temporal «que trabajará con vocación de permanencia", tal y como explicó Borja Suárez, secretario de Estado de la Seguridad Social y Pensiones. La finalidad de este nuevo organismo será «mejorar la salud y la recuperación de las personas trabajadoras y promover una gestión más eficaz de esta prestación del sistema de Seguridad Social».
Pese a destacar el «buen tono y el espíritu constructivo» del encuentro, la tensión entre las partes se hizo patente, con la CEOE recordando que este Observatorio es una medida que ya se anunció en diciembre de 2024, pero con otro nombre, el de una comisión de seguimiento de estos casos que, según la Airef, se han disparado un 60% desde 2017. «El Gobierno lleva a cabo una evaluación constante sobre los factores determinantes de la incapacidad temporal, su diseño institucional y la mejora de su gobernanza, y ahora sumamos esfuerzos en este Observatorio para que el monitoreo sea concertado", defendió Suárez. En definitiva, la idea es hacer un seguimiento de este problema con la participación de los agentes sociales y también con el Ministerio de Sanidad, con la idea de involucrar además a las CCAA que, aunque no formarán parte del Observatorio, sí son responsables de la gestión de los Servicios Públicos de Salud y de las listas de espera.
La Airef también alertó la pasada semana del incremento del 15% en la duración media de las bajas médicas, lo que ha provocado, a su vez, mayor gasto no solo para la Seguridad Social, sino también para las empresas, que en las negociaciones mantienen su histórica reivindicación para que las mutuas puedan dar también altas médicas.
Los sindicatos, por su parte, creen que es un error que la CEOE ligue directamente esas bajas con el problema del absentismo laboral. Y ayer se mostraron especialmente críticos con el informe de la Airef.
«Creemos que ha errado en el enfoque;señala a las mujeres, a los convenios donde hay más indefinidos, a la reforma laboral. establece una relación directa entre la precariedad y el uso de la incapacidad temporal y eso es intolerable", expresó Carlos Bravo, secretario de políticas públicas de CC OO. Bravo también afeó al Gobierno que haya reiniciado las negociaciones justo después del informe del organismo encargado de fiscalizar las cuentas públicas.
«Las dinámicas de negociación tienen distintos ritmos. Hemos estado trabajando este tiempo de una manera constante y en este momento consideramos que hay posibilidades de que lleguemos a avanzar y alumbrar medidas concretas", defendió Suárez al respecto. «Hay que mejorar una prestación que por su propia complejidad genera unas dificultades en la recuperación de la salud que nos preocupan a todos", reconoció.
En ese clima de tensión, la mesa de diálogo social volverá a reunirse el próximo lunes. Pero la propuesta del Ejecutivo no será, a priori, muy distinta a la de su planteamiento inicial, donde destaca la polémica oferta de altas progresivas para empleados que sufren enfermedades de larga duración, que ya fue rechazada por sindicatos y empresarios hace unos meses. Borja Suárez reconoció ayer que el nuevo texto que preparan no contendrá "novedades esenciales", sino más bien "de redacción", con otras medidas "que pueden repercutir para una recuperación de la salud más temprana".
De momento, los sindicatos han abierto la puerta a un mayor control público sobre las bajas, pero denuncian que no hay plantilla suficiente para cubrir esos mecanismos. "Esos mecanismos de control no pueden venir de las mutuas, donde pueden existir conflictos de interés", advirtió el representante en la mesa de CC OO tras el encuentro. La propuesta del sindicato pasa por que las mutuas, al financiarse al cien por cien con cuotas, pasen a estar integradas en la Seguridad Social.