Diario de León

El cabreo del presidente Trump: eleva su nueva tarifa global del 10% al 15% para todo el mundo

El presidente estadounidense, Donald J. Trump, llega para hablar sobre la anulación de la mayoría de sus aranceles por parte de la Corte Suprema durante una conferencia de prensa en la sala de prensa de la Casa Blanca en Washington.

El presidente estadounidense, Donald J. Trump, llega para hablar sobre la anulación de la mayoría de sus aranceles por parte de la Corte Suprema durante una conferencia de prensa en la sala de prensa de la Casa Blanca en Washington.YURI GRIPAS

Publicado por
José A. González
Madrid

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"Les ruego que esta declaración sirva para indicar que yo, como Presidente de los Estados Unidos de América, aumentaré, con efecto inmediato, el arancel mundial del 10% impuesto a países que, muchos de ellos, han estado estafando a Estados Unidos durante décadas, sin represalias (¡hasta mi llegada!), al nivel totalmente permitido y legalmente comprobado del 15%". 

Ese es el mensaje con el que Donald Trump anunció ayer la actualización de su nuevo arancel global después de que la Corte Suprema tumbara sus mal llamados "aranceles recíprocos" del "Día de la Liberación". Una actualización que llega tras "una revisión exhaustiva, detallada y completa de la ridícula, mal redactada y extraordinariamente antiamericana decisión sobre aranceles emitida el viernes". 

Tras esta comunicación, la Casa Blanca tendrá que rectificar la orden presidencial dictada el viernes, que imponía esa tarifa global del 10% como respuesta a la decisión del Tribunal Supremo estadounidense de anular la política arancelaria de la Administración Trump en vigor desde agosto. 

El Tribunal Supremo -de mayoría conservadora y que en los últimos meses había actuado como salvavidas del presidente en distintas cuestiones- invalidó por seis votos a tres la mayoría de los aranceles del llamado "Día de la Liberación". 

La decisión supone un golpe a la estrategia económica de la Casa Blanca, ya que el Gobierno podría enfrentarse, según estimaciones de economistas, a devoluciones cercanas a los 150.000 millones de euros (175.000 millones de dólares). 

Aunque la sentencia no se pronuncia sobre esas devoluciones -que Trump calificó de "insensatas" en una rueda de prensa en la que arremetió contra los magistrados-, numerosas compañías ya preparan reclamaciones que deberán resolverse en tribunales ordinarios. 

Desde agosto, cuando entraron en vigor estas tarifas globales, el Ejecutivo ha recaudado cerca del 0,75% del PIB estadounidense. La Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) cifra los ingresos generados por las medidas amparadas en la IEEPA, Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional -ahora anuladas-, en algo más de 113.000 millones de euros. Más allá de la cuantía exacta, las empresas afectadas -desde minoristas como Costco hasta grupos industriales como Alcoa- anticipan litigios que podrían prolongarse durante años. Muchas absorbieron parte del impacto arancelario en lugar de trasladarlo íntegramente a los consumidores, lo que refuerza ahora sus reclamaciones.

La anulación de los mal llamados "aranceles recíprocos" añade además presión sobre la deuda estadounidense. Si el Tesoro debe devolver la recaudación declarada improcedente, podría verse obligado a elevar emisiones en un contexto ya tensionado. 

La sentencia desmonta uno de los pilares del discurso económico de Trump, que defendía que los aranceles permitirían reducir la deuda federal, financiar cheques de reembolso e incluso sustituir parte del impuesto sobre la renta. Estas tarifas representaron el 67% del total recaudado hasta el cierre del año fiscal en septiembre. Desde entonces y hasta mediados de diciembre, cinco de cada diez dólares ingresados por aranceles procedían de las tasas ahora declaradas ilegales. 

El Laboratorio de Presupuesto de Yale eleva la cifra hasta 120.500 millones de euros en 2025, cerca del 80% de todos los nuevos ingresos arancelarios del ejercicio.

 Más incertidumbre 

El nuevo escenario, advierten economistas estadounidenses, introduce "más incertidumbre". El equipo de Trump ya ha anunciado gravámenes globales del 10% bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que permite mantenerlos hasta 150 días sin aval del Congreso. 

El impacto trasciende Washington. China, que estaba sujeta a un arancel del 34%, pasa al gravamen general del 10%. México y Canadá habían sido gravados con tasas del 25% y del 35% y celebraron el alivio parcial, aunque los aranceles sectoriales sobre acero, aluminio, cobre y automóviles permanecen intactos. 

La Unión Europea también se verá directamente afectada. Aunque Bruselas aún renegociaba los detalles del acuerdo alcanzado el pasado verano entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y Trump -que rebajaba los aranceles del 25% al 15%-, el fallo del Supremo reduce ahora ese gravamen al 10%. Para los países europeos, entre ellos España, supone en la práctica una reducción del 50% respecto a las tasas vigentes hasta ahora. No obstante, los aranceles sectoriales sobre acero, aluminio y automóviles se mantienen en el 25%, al no formar parte del bloque anulado.

El equilibrio comercial entre ambas potencias sigue siendo delicado. En 2025, la UE fue el principal origen del déficit comercial de bienes de Estados Unidos, con un desfase de 218.750 millones de dólares, por delante incluso de China y México, aunque un 7,3% inferior al registrado antes de la entrada en vigor de los aranceles en 2024. 

El fallo introduce así un alivio parcial en una relación marcada por tensiones comerciales y compromisos de inversión aún pendientes de concreción. Desde el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa señalan que siguen "de manera estrecha" la evolución del fallo y mantienen coordinación permanente con Bruselas para evaluar sus implicaciones jurídicas y comerciales. 

Otras economías relevantes -como India, Taiwán, Vietnam, Tailandia, Japón o Corea del Sur- también mejoran su posición relativa bajo el nuevo esquema, mientras en otras capitales el arancel del 15% -el máximo legal- se mantiene provisionalmente durante 150 días y podrá ser prorrogable si recibe el visto bueno del Congreso de los Estados Unidos.

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