Diario de León


Las exportaciones españolas acusan el golpe de los aranceles

Las medidas económicas aplicadas por Trump mantienen en vilo al comercio global. Los gravámenes han elevado la recaudación y reducido el déficit de EE UU pero han generado inflación y tensiones con sus socios

Un barco con contenedores llega al puerto de Hamburgo.

Un barco con contenedores llega al puerto de Hamburgo.Maurizio Gambarini

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Cristina Cándido
Madrid

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La ofensiva de EE UU e Israel contra Irán y sus consecuencias económicas han opacado la otra guerra, comercial, que declaró Donald Trump proclamando una lluvia de aranceles masivos y cuyos efectos finales aún resultan impredecibles. Un año después del ‘Día de la Liberación’, los Gobiernos y el mercado han sido testigos —a la vez que víctimas— de cómo la Casa Blanca improvisaba prórrogas, presumía de acuerdos y subía y bajaba los umbrales y la lista de productos a gravar mientras forzaba a unos socios resignados a optar en muchos casos por un mal acuerdo a ir al choque con la primera potencia económica.

La decisión del Supremo de tumbar los aranceles forzó al mandatario a reconfigurar su estrategia con un nuevo arancel del 10% vigente hasta el 23 de julio y que podría elevarse después al 15%, según evolucione la negociación de acuerdos bilaterales. Pero el alto tribunal no invalidó los gravámenes del 50% al cobre, acero, aluminio y sus derivados o del 25% a los automóviles y autocomponentes y para ciertos semiconductores. Si bien las tablas que exhibió el republicano el ‘Día de la Liberación’ han quedado en papel mojado, la negociación de palo y zanahoria de Washington con sus aliados sí está dando, en parte, sus frutos.

La tasa arancelaria efectiva legal aumentó del 3% a más del 18% de enero a noviembre y este incremento está permitiendo a EE UU recaudar importantes sumas de dinero por esta vía y anotarse un éxito relativo porque el déficit comercial del país se está corrigiendo. Pero la imprevisibilidad con la que actúa la Casa Blanca también ha provocado una gran volatilidad en los mercados e incertidumbre a las empresas, lo que ha encarecido los precios de los productos generando inflación para el consumidor americano.

Según un estudio del Banco Central Europeo (BCE), son las compañías importadoras y los consumidores estadounidenses las que están asumiendo casi en su totalidad los costes derivados de los aranceles y «solo el 5%» recae en firmas extranjeras. No obstante, los exportadores también se están viendo perjudicados por la fuerte contracción de los volúmenes exportados.

Las ventas caen un 11%

En clave nacional, el comercio entre España y EE UU atraviesa su momento más débil de los últimos cinco años. Los últimos datos oficiales del Ministerio de Economía recogen hasta enero una caída simultánea de las exportaciones e importaciones. Las ventas de productos españoles a EE UU registraron un descenso interanual del 11%, mientras que las compras se hundieron un 21%. Como consecuencia, este mercado ya representa menos del 4% de las exportaciones totales mientras Europa se mantiene como el principal socio, absorbiendo el 77% de las exportaciones españolas.

«El efecto para España puede ser más indirecto. España exporta mucho a países como Alemania y Francia y si estos venden menos a EE UU o los aranceles ralentizan su crecimiento también lo hacen nuestras exportaciones», explica Pedro Aznar, profesor de Economía y Finanzas de Esade.

En este clima de incertidumbre, Bruselas ha añadido a lo pactado incialmente —una tasa máxima del 15 % a la mayoría de importaciones europeas y eliminar los aranceles comunitarios a bienes industriales estadounidenses-cláusulas que permiten suspender el pacto si EE UU introduce nuevas tasas o cuestiona la integridad territorial europea. Además, la UE ha acelerado la búsqueda de nuevos acuerdos con India, Australia e incluso Indonesia y ha sellado su histórico pacto con Mercosur.

"En general, son acuerdos que se pueden calificar como positivos, pero sus efectos en términos de mayores exportaciones requieren tiempo", afirma Aznar. A su juicio, el tratado con India puede ser particularmente beneficioso por la mejora de acceso al mercado más grande del mundo por población. Pero todo dependerá del sector, ya que al ser acuerdos recíprocos, los agricultores europeos también ven con preocupación la entrada de producción agraria de Mercosur o India, que entra a precios más bajos.

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