Indra se hunde en Bolsa tras fracasar el desarrollo del avión de combate europeo

Sede de Indra
Indra sufre un fuerte castigo en Bolsa, con caídas próximas al 5%, después de conocerse que Alemania y Francia habrían decidido poner fin al desarrollo conjunto del FCAS, el ambicioso programa europeo destinado a crear un avión de combate de sexta generación. Durante sesión los títulos se recuperaron, pero volvieron a perder fuerza en los últimos minutos de la jornada hasta acabar con un recorte superior al 4%. El proyecto, valorado en torno a 100.000 millones de euros y cuya entrada en servicio estaba prevista para la década de 2040, llevaba tiempo bloqueado por las discrepancias entre Airbus y Dassault Aviation. Ambas compañías mantenían diferencias sobre el reparto de responsabilidades, especialmente en lo relativo al diseño y fabricación de los elementos centrales del futuro caza. El FCAS había sido impulsado inicialmente en 2017 por Francia y Alemania, bajo el liderazgo de Emmanuel Macron y la entonces canciller Angela Merkel. España se incorporó posteriormente, en 2019, con Indra como representante nacional en el programa. La compañía española tenía asignadas áreas vinculadas a sistemas como sensores y otros componentes tecnológicos, mientras que el núcleo del proyecto giraba en torno al nuevo avión de combate. El canciller Friedrich Merz y el presidente francés, Emmanuel Macron, habrían asumido que Airbus, por parte alemana, y Dassault, por parte francesa, no lograrían alcanzar un acuerdo sobre quién debía liderar el desarrollo del caza. El desacuerdo entre ambos grupos industriales habría terminado por hacer inviable la continuidad del proyecto en los términos planteados hasta ahora. Desde el entorno del Gobierno alemán se apunta a que el bloqueo no se atribuye directamente al Ejecutivo francés, sino a la falta de entendimiento entre las empresas implicadas. En concreto, se señala la negativa de Dassault a aceptar una colaboración con Airbus en igualdad de condiciones. Merz incluso habría tratado de mediar personalmente para desbloquear la situación, aunque sin éxito. Pese al fracaso del avión conjunto, Berlín y París no descartan mantener la cooperación en otros apartados del programa. Uno de los elementos que podría seguir adelante es la llamada nube de combate, concebida como una red capaz de conectar aviones, drones y sensores dentro de un ecosistema militar integrado.