Diario de León

La subida de la inflación fuerza al turista a recortar sus vacaciones

Nueve de cada diez españoles mantienen sus planes, aunque optan por fragmentar las libranzas

El ministro de Turismo e Industria, Jordi Hereu. CELIA AGÜERO PEREDA

El ministro de Turismo e Industria, Jordi Hereu. CELIA AGÜERO PEREDA

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Agencias
Madrid

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A muchos ciudadanos les tocará apretarse el bolsillo este verano por la subida de precios que ha provocado la guerra en Oriente Medio. La necesidad de ahorrar se traslada a menudo al ocio, que suele ser uno de los primeros sacrificados cuando cuesta llegar a fin de mes. Sin embargo, las vacaciones siguen siendo algo sagrado para la mayoría de españoles, que prefieren acortar días de estancia, elegir un destino nacional o incluso fragmentar su período de libranza antes que renunciar a pasar unos días de descanso fuera de casa. Esta es la conclusión a la que llega el informe de temporada Observatorio Nacional del Turismo Emisor correspondiente al verano de 2026. «La gran mayoría de los españoles tiene previsto realizar algún desplazamiento vacacional durante el verano, confirmando que las vacaciones continúan siendo una prioridad para amplias capas de la población», aseguran los autores del estudio.

Según los datos que recoge este mismo estudio, el 89% de la población española tiene previsto o considera probable realizar algún viaje o escapada durante los próximos meses y prácticamente tres de cada cuatro ciudadanos afirman haber decidido ya que viajarán durante el periodo estival que ahora comienza. El portavoz de ObservaTUR, Marcos Franco, destaca que «las vacaciones continúan ocupando un lugar prioritario para los españoles», aunque se observa un perfil de cliente «más reflexivo, más informado y más exigente». Por tanto, no percibe una caída de la demanda, sino «una evolución en la forma de decidir y contratar los viajes». Pese a que viajar es importante para muchos, más de la mitad de los encuestados reconocen que este año disfrutarán de estancias de una semana o menos, concretamente un 53%, tres puntos más que el pasado ejercicio. «Esta tendencia apunta hacia una mayor flexibilidad en la distribución de los viajes a lo largo del año y sugiere una lenta pero constante transformación de los patrones tradicionales de vacaciones, con una creciente presencia de escapadas y desplazamientos más breves», apuntan desde el observatorio. Por consiguiente, aunque la mayoría de los españoles continúan eligiendo julio y agosto para sus salidas vacacionales, se observa una distribución cada vez más equilibrada de los viajes estivales. En concreto, las personas de mayor edad tienden a inclinarse más por el mes de septiembre para evitar la temporada alta. Así, el presupuesto medio destinado para viajes este verano se estabiliza en los 737 euros, dos euros menos que el año pasado. Si bien los viajeros no tienen previsto gastar menos, desde ObservaTUR sostienen que, tras varios años de subidas continuadas, sí que muestran «una mayor atención al control del gasto y a la optimización de sus recursos». España lidera las preferencias España vuelve a consolidarse como el principal destino vacacional, concentrando cerca de dos tercios de las preferencias. El 65% de quienes ya tienen decidido su destino optará por un viaje dentro del territorio nacional, mientras que el 35% de los viajeros tiene previsto desplazarse al extranjero. Dentro de las fronteras de nuestro país, la costa mediterránea, la costa andaluza, los archipiélagos y los destinos del norte peninsular lideran las previsiones. Entre los que viajan fuera, las capitales europeas se sitúan como los destinos preferidos, mientras que los viajes de larga duración pierden peso. «Las agencias relacionan esta evolución con un contexto internacional más complejo, donde factores económicos, geopolíticos y de percepción del riesgo continúan influyendo en las decisiones de compra de los viajeros», señala el estudio. Más de la mitad de los que no tomarán vacaciones este verano apuntan a razones económicas, siendo el segmento de población entre 50 y 64 años los que menos viajan, ya sea porque han disminuido sus ingresos o porque las vacaciones se han encarecido.

«Esta tendencia apunta hacia una mayor flexibilidad en la distribución de los viaje y una constante transformación de los patrones"

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