Diario de León

Ricardo Asmat, financiero: «Comprar a diario puede hacerte gastar 500 euros más al año», y en verano cada visita cuesta un 6% más

El experto financiero explica por qué visitar el supermercado con frecuencia favorece los gastos hormiga

Las visitas frecuentes al supermercado favorecen las compras impulsivas y, en verano, el gasto medio por compra aumenta alrededor de un 6%, según un análisis de GELT.

Las visitas frecuentes al supermercado favorecen las compras impulsivas y, en verano, el gasto medio por compra aumenta alrededor de un 6%, según un análisis de GELT.Unsplash

Patricia de la Torre
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Ir al supermercado varias veces por semana puede parecer una estrategia razonable para comprar solo lo necesario, consumir alimentos frescos y evitar que la comida termine en la basura. Sin embargo, cada nueva visita abre también una oportunidad para añadir al carrito productos que no estaban previstos. El tema cobra especial relevancia en verano. Y es que un reciente análisis de consumo estacional señala que cada compra en el supermercado cuesta alrededor de un 6% más durante estos meses.

El dato fue precisamente el punto de partida para analizar una reflexión compartida por Ricardo Asmat, divulgador especializado en finanzas personales y CEO de Crezco Latam. En uno de sus vídeos plantea una pregunta aparentemente sencilla: «¿Qué familias gastan más dinero, aquellas que realizan compras seguidas y diarias o las que realizan una sola vez la compra del supermercado?».

La respuesta no depende únicamente del precio de los alimentos. También intervienen la frecuencia de las visitas, los impulsos, los pequeños caprichos y la capacidad de planificar.

Ir varias veces al supermercado hace que gastemos más por los gastos hormiga

Ricardo Asmat explica que las familias que compran los ingredientes para el día suelen afrontar desembolsos que parecen pequeños y controlables. El problema aparece cuando, junto al arroz, el pollo o las legumbres, entran en la cesta productos que no estaban contemplados.

«El visitar frecuentemente la tienda hace que aparezcan diferentes antojos, algún heladito, una galleta, alguna gaseosa, un yogur, algo que no tenías planeado», señala el experto.

Al tratarse de importes reducidos, el consumidor tiende a percibirlos como irrelevantes. No generan la misma alarma que una compra de gran valor, pero su repetición termina alterando el presupuesto mensual.

«Al ser un monto pequeño lo consideres un gasto que no genera una afectación a tu bolsillo. A esto se le conoce como un gasto hormiga», explica Asmat. 

El supermercado cuesta un 6% más en verano y también aumentan las visitas

La reflexión de Ricardo Asmat coincide con el cambio de hábitos detectado durante la temporada estival. Un análisis de GELT, elaborado a partir de tiques reales registrados en su plataforma, sitúa el gasto medio por compra en verano en 28,88 euros, frente a los 27,23 euros del resto del año. La diferencia es aproximadamente del 6%.

El fenómeno no se explica solo por el encarecimiento de los productos. Entre el 1 de junio y el 7 de julio de 2026, el número de compras aumentó un 9% frente al mismo periodo del año anterior, mientras que el gasto agregado creció un 11%. Los compradores acudieron más veces a los establecimientos, una conducta que multiplica las ocasiones de incorporar productos imprevistos.

También cambia la composición del carrito. Los refrescos aparecen en el 17,6% de las cestas estivales, frente al 13,1% del resto del año. Los helados más que duplican su presencia, pasando del 3,5% al 7,6%, mientras la cerveza, el agua y la protección solar ganan protagonismo.

Es decir, en verano no solo vamos más al supermercado: también compramos categorías estacionales que elevan el importe de cada visita.

Comprar una vez por semana reduce impulsos, pero exige planificación

Frente a las compras diarias, Ricardo Asmat destaca las ventajas de organizar el supermercado una o dos veces al mes, aunque una compra semanal puede resultar más práctica para los productos frescos.

«Puedes adquirir productos a un mejor precio, no estar gastando el tiempo ni el presupuesto en movilidad y, sobre todo, ya vas con un detalle claro de lo que quieres adquirir», sostiene.

Acudir con una lista cerrada limita las decisiones improvisadas y reduce la exposición continua a promociones, snacks, bebidas y productos colocados para provocar una compra impulsiva. Sin embargo, Asmat también advierte de la principal desventaja: adquirir más alimentos de los que se pueden consumir.

«Hay una gran dificultad y es el hecho de que adquieras productos que puedan vencerse o puedan dañarse, lo cual repercute o genera una pérdida para tu bolsillo».

Por tanto, concentrar las compras solo funciona cuando existe una planificación realista. Llenar el carro para varias semanas sin revisar fechas de caducidad, espacio de almacenamiento o menús previstos puede trasladar el gasto impulsivo hacia el desperdicio alimentario.

El cálculo de Ricardo Asmat que muestra cuánto se puede ahorrar

En el ejemplo compartido por el divulgador, una familia que compra prácticamente a diario puede gastar el equivalente a unos 290 euros al mes, mientras que otra que organiza su compra semanal destina alrededor de 248 euros.

La diferencia asciende a unos 41 euros mensuales, lo que supone aproximadamente 500 euros al año. No se trata de una cifra universal, ya que dependerá del tamaño de la familia, los precios y los hábitos de consumo, pero sirve para ilustrar el efecto acumulativo de las pequeñas compras.

Como resume Ricardo Asmat, «no se trata de gastar menos, sino de gastar mejor». 

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