La entidad de ahorro estudia como salida una mayor colaboración con un socio industrial

Caja Madrid defiende que el futuro de Iberia no tiene que pasar por la fusión El cochinillo y el cordero son cinco veces más caros para el consumidor Un par de días

El alto precio del petróleo y las compañías de bajo coste presionan a la concentración

El presidente de Iberia, Fernando Conte, y el presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa

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Julio Díaz de Alda Julio Díaz de Alda Fernando Mañueco - madrid madrid madrid
León

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Las grandes aerolíneas europeas parecen abocadas a las fusiones. Los altos precios del petróleo y la enorme competencia por parte de los operadores de bajo coste son elementos de presión suficientes para que, al menos, se lo piensen. La propia Iberia inició en marzo la búsqueda de ofertas. El presidente de la compañía, Fernando Conte, siempre ha defendido que la concentración era algo inevitable. Sin embargo, todo ha cambiado en la compañía. La búsqueda de comprador ha dado paso a la aparición de un socio de control: Caja Madrid. La entidad de ahorro ya no es tan partidaria de cambiar cromos con nadie y estudia como salida una mayor colaboración con un socio industrial que, casi inevitablemente, será British Airways. El primer convencido de este Plan B es el presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, quien asegura que: «El futuro de Iberia no tiene porque ser una fusión con ninguna otra aerolínea, ya que una alternativa viable sería establecer una gran alianza comercial». La idea, añade el nuevo hombre fuerte de la compañía, es cerrar un amplio pacto para «abrir rutas conjuntas, y aprovechar sinergias». Eso sí, matiza, sin perder nunca la identidad y sin que el nombre de Iberia desapareciera. Algo así como juntos pero no revueltos. El modelo sería más parecido al que en el 2004 abordaron Air France y KLM. Una suerte de unión de las matrices en un consorcio que todo lo cubría pero que dejaba libertad, marca y desarrollo a las dos empresas. Muchos criticaron entonces la fórmula al asegurar que era como «empezar una casa por el tejado». Pero el tiempo ha dado la razón al grupo franco-holandés, que ha salido mucho más reforzado que si ambas firmas hubieran volado por separado. Y quién mejor para una «gran alianza comercial», como dice Blesa, que British Airways, quien ya está presente en Iberia (10%) y conoce la casa. La británica y la española ya sellaron un primer estadio de colaboración hace ahora dos años al acordar la explotación conjunta (reparto de ingresos y gastos) de las rutas entre España y el Reino Unido. En definitiva, una oferta conjunta con posibilidad de ir, por ejemplo, a Londres desde Madrid con una de las dos empresas y volver con otra. Unos vuelos que «van muy bien», según fuentes de Iberia, que, sin embargo, nunca ha detallado las cuentas de explotación. Lo más lógico En su día, las rutas conjuntas con British se vendieron como un primer paso para unir después fuerzas operativas y hasta plantillas. Nunca se volvió a hablar de ello. Hasta ahora, que Blesa parece preferir una colaboración más estrecha que una integración en la que, presumiblemente, Iberia saldría perdiendo. Si se acude a la lógica, una mayor colaboración con British Airways sería la opción más ventajosa. Ambas empresas se podrían repartir el mercado mundial, con la española como puerta de Europa hacia América Latina -lo que salvaría el futuro de Barajas- y puente hacia África y Asia, y la británica como punta de lanza para atacar el mercado norteamericano. Algo que no sucedería si la elegida fuera, por ejemplo, Air France-KLM, que no dejaría «morir» su aeropuerto de referencia (el parisino Charles de Gaulle) en beneficio de la madrileña terminal de aeropuerto T-4. Los alimentos navideños más típicos, como el cordero o el cochinillo, multiplican hasta por cinco veces su precio desde su adquisición por los intermediarios en el campo hasta su venta al consumidor final. Esta elevada diferencia de costes entre origen y destino, que se produce a lo largo del año y es motivo de queja continúa por parte de los agricultores, se agudiza en estas fechas especiales con motivo de las cenas y comidas de Nochebuena, Navidad y Fin de Año. Según un informe de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), algunos productos llegan a encarecerse a lo largo de esta cadena más de un 1.000%, con márgenes que los profesionales del campo tachan de «escandalosos» y por los que reclaman la intervención de las distintas administraciones públicas. Doble etiquetado Entre otras medidas, solicitan la puesta en marcha del doble etiquetado de precios en origen y destino (también pedida por el Parlamento, pero aún no acordada por el Gobierno), la creación de una ley de márgenes comerciales y más controles de calidad para evitar la competencia desleal de terceros países. El cardo, uno de los alimentos más demandados en estas fechas para aliviar otros platos más «pesados», eleva su coste un 1.188% desde lo que percibe el agricultor hasta lo que le cuesta al consumidor final. En el caso del cochinillo o el cordero esos márgenes llegan al 450% (de 3 a 13,5 euros el kilo) o al 342% (de 4,5 a 15,4 euros el kilo), respectivamente. A su vez, las uvas, que tienen ahora su época de mayor demanda, resultan un 288% más caras en las tiendas (de 0,6 a casi 2 euros el kilo), mientras que las alcachofas lo son un 225% más. QUEDAN tan sólo dos sesiones de Bolsa para que concluya el ejercicio bursátil. El mercado de acciones abre en esta semana tan sólo el jueves y el viernes, los días 27 y 28. A falta de ese par de días de negociación en las bolsas, ya se pueden avanzar las grandes cifras del ejercicio. Y no han sido malas. De hecho, da la impresión de que el año ha sido catastrófico porque han calado en el ánimo de los inversores tanto la crisis de las hipotecas de alto riesgo como el estrangulamiento de los mercados crediticios. Además, los grandes gurús trabajan con un escenario preocupante, marcado por el enfriamiento económico (en EE.UU., Japón y la zona euro) y por un incremento de las tensiones inflacionistas. Sin embargo, y a pesar de los pesares, el año no ha sido nada malo en las bolsas. El índice ibex 35 se encuentra a apenas 700 puntos, un 4%, de los máximos históricos que alcanzó el mercado a comienzos de noviembre. Que no es tanto. En esas fechas el principal indicador de la bolsa española llegó a superar los 16.000 puntos, lo que no está nada mal teniendo en cuenta, por ejemplo, que en septiembre llegó a caer a los 13.500 puntos. En el conjunto del ejercicio, la Bolsa acumula una revalorización del 8%. Es el quinto año consecutivo que se cierra con alzas. La Bolsa española se ha revalorizado un 160% en este último lustro. Sin embargo, no todos los valores del mercado han seguido la misma línea. Como decía la cancioncilla infantil, los de adelante corren mucho, los de atrás se pararán. Los valores más alcistas entre los que se integran en el Ibex 35 han sido Acciona, BME, Gamesa, Telefónica, Gas Natural y Red Eléctrica, con subidas superiores al 40%. Más de un 25% se han revalorizado este año Unión Fenosa, Altadis e Iberdrola. Los dos grandes bancos y Repsol han cerrado entre dos aguas. Por el contrario, Ferrovial, FCC, Antena 3, Sacyr Vallehermoso y Colonial han bajado más de un 30% en los últimos doce meses. En el resto del mercado destaca la subida vertical de CAF, que ha doblado su precio. Más de un 50% se han revalorizado este año Técnicas Reunidas, GAM, Grifols, Elecnor, Pescanova y Arcelor Mittal. Los peores han sido Astroc, que ha perdido un 85%, Urbas, que ha bajado un 75%.

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