Tanto la demanda interior como la actividad de los servicios y la construcción irán a peor
Sólo las grandes compañías tienen optimismo económico para el 2008
Ocho de cada diez creen que mantendrán los registros que obtuvieron en 2007

Imagen de las instalaciones petroleras en Puerto La Cruz (Venezuela)
A menos tamaño, menos capacidad de reacción ante una eventual crisis económica o, al menos, frente a la sensible desaceleración económica que vive el país desde hace varios meses. Esta es la principal conclusión de la última encuesta hecha entre el empresariado español respecto a sus expectativas para el presente ejercicio, que se presume nada cómodo en comparación con los anteriores. Asturianos, gallegos, andaluces, castellano-leoneses y vascos son las más optimistas de cara a 2008, mientras que con cántabros, madrileños y canarios ocurre justo lo contrario, al reinar el pesimismo entre ellos. El último barómetro elaborado por las Cámaras de Comercio, que en una primera toma reflejaba un descenso «brusco» en la confianza empresarial sobre la marcha de la economía nacional -en general- y la de sus negocios -en particular-, evidencia que las grandes compañías (entendidas como aquellas que tienen más de 250 empleados) son las que menos han dejado sentir en sus expectativas el aparente cambio de ciclo, tanto respecto a su cifra de negocio como a las ventas que piensan realizar en España. Sólo dos de cada diez creen que reducirán sus registros de 2007, cifra algo superior si se analizan las exportaciones y el empleo que esperan generar y, sobre todo, sus inversiones, que en un tercio de los casos irían a peor. Rápido deterioro Se trata, en cualquier caso, de una posición fuerte para afrontar las señales que apuntan los últimos indicadores oficiales -publicados semanas después de cerrarse el estudio-, donde se presume un deterioro más rápido y pronunciado de la economía empujado por un consumo interno muy cercano al agotamiento. Es más, los datos adelantados -pero no confirmados- que manejan en el Ministerio de Economía y Hacienda reflejan que tanto la demanda interior como la actividad de los servicios y la construcción irán claramente a peor durante la segunda mitad del año, y sólo la industria (a través de la inversión en bienes de equipo) aguantará en parte el tirón. En esta tesitura, cuyos signos negativos se extienden por las principales economías occidentales, la Comisión Europea reveló en las últimas horas que el indicador de sentimiento económico volvió a bajar en España durante febrero (-3,1), siendo el segundo retroceso más fuerte (sólo por detrás del Reino Unido) dentro del anterior club de los «Quince» y dos veces el registrado como promedio en la «zona euro». Pero la confianza no es igual entre todas las empresas, según el informe citado de las Cámaras. Frente al optimismo de las grandes, las pequeñas y medianas (pymes) no lo terminan de ver claro, pese a que en las de mayor tamaño de este colectivo (las de 50 a 249 trabajadores) sólo en el empleo y la inversión muestran una clara preocupación, pues más del 40% piensan que sus cifras aquí serán peores que las de 2007.