Bancos y cajas preparan el cierre del ejercicio más complejo desde 1993
Bancos y cajas preparan la recta final del ejercicio más complejo desde que, hace más de quince años, se produjo la intervención de Banesto. Algunas entidades protagonizarán fusiones, y demandarán ayudas del Fondo de Garantía de Depósitos o incluso del FROB, el instrumento creado para el rescate de instituciones con problemas. Y la totalidad se verán afectadas por las consecuencias de la crisis financiera internacional, la contracción del negocio y el aumento de la morosidad derivados de la recesión económica.
¿Sigue cerrado el grifo del crédito? El saldo se congeló en junio en los niveles de un año antes. Pero en ese mes de produjeron interesantes cambios. A la vez que una parte del mayor ahorro de los hogares se canalizó a cancelar préstamos, las entidades financieras dieron a las familias 14.045 millones de dinero fresco, la cifra mensual más elevada desde antes de la quiebra de Lehman Brothers. Con todo, y aunque empiezan a resurgir algunas tímidas ofertas hipotecarias en condiciones muy exigentes, nadie piensa en un relanzamiento del negocio mientras prosiga la escalada del desempleo. Como los tipos van a seguir bajos, bancos y cajas tratan de cobrar más por los servicios y compiten abiertamente por la captación del ahorro... al tiempo que intentan recortar su remuneración.
Los límites de la morosidad. ¿Hasta dónde puede llegar la morosidad? En mayo se disparó hasta el 4,54% en el conjunto del sistema, con un 5,2% para las cajas de ahorros, un 3,94% en los bancos y el 3,83% en las cooperativas de crédito.
Las asociaciones sectoriales ya hablan de que se podría alcanzar el 7% a finales de año, para seguir creciendo, aunque a un ritmo más suave, en el arranque del 2010. En 1992 se llegó a superar el 9%, si bien con requerimientos mucho menos exigentes. En la actualidad, un crédito entra en mora en proporciones crecientes a partir de los 90 días de impago.
Las entidades realizan tres tipos de provisiones.
Las específicas compensan las pérdidas por deterioro de su cartera de crédito. Las voluntarias, que algunas llevan a cabo por si resultan fallidas más operaciones de las previstas o atendiendo a una discreta recomendación del supervisor.