China incinera a 1.400 víctimas del terremoto de Qinghai
Centenares de cuerpos fueron incinerados ayer en la provincia china de Qinghai, al noroeste del país, para evitar la propagación de epidemias, tres días después del sismo que causó casi 1.400 muertos y más de 400 desaparecidos, según un último cómputo, que constató 11.744 heridos y 417 desaparecidos. Este recuento podría empeorar ya que la esperanza de encontrar sobrevivientes disminuye hora por hora.
Los cuerpos de hombres, mujeres y niños fueron llevados en camiones hasta el lugar de la incineración, en Jiegu, cerca del epicentro del seísmo, y alineados por monjes budistas en una zanja de 150 metros, sobre un lecho de maderos. Otros cientos de monjes entonaron cantos fúnebres en el lugar, cercano a las estribaciones de las montañas, en las afueras de la ciudad devastada por el potente terremoto del miércoles. Después de una última bendición budista, los cuerpos fueron rociados con gasolina.